Chapter 4 by Delamugre
El método del éxito
El contrato sexual
Tras superar la rabieta por haberse metido en ese lio, Lujuria se puso a pensar en ver como solucionar su problema. Tras unos minutos, se le ocurrió Si Codicia ha jugado con los "resquicios de la apuesta", ¿Por que yo no? En ningún momento se le dijo que no se le podía contar al pecador toda la verdad.
De esta manera, apareciendo de nuevo, esta vez corpóreo y con su, por que no decirlo, bello y atractivo cuerpo de demonio, frente al empresario fracasado de Ricardo, al que casi le da un ataque al corazón.
Tras un tiempo para tranquilizarse, mas algo mas para explicar todo lo sucedido, pecador y demonio se sentaron alrededor de la mesa de la minúscula cocina para tratar un plan.
-¿Entonces solo debemos vencer a ese niño pijo?- dijo con confianza, claramente falsa, Ricardo.
-Exacto, pero todo debe tener una vertiente sexual.
El hombre pareció empezar a cavilar.
-El sexo vende. Podríamos hacer un prostíbulo o algo similar. ¿Con cuanto capital empezamos?
Lujuria lanzó una mirada de desdén a Ricardo.
-100 euros.
-No es mucho dinero para invertir- dice absurdamente Ricardo.
Lujuria, desistió de cumplir sus deseos de romperle la cara a ese imbécil y, tras un minuto de sosiego, le dijo:
-Podemos usar otra cosa como "dinero", el mismo sexo. Quizá si...
El demonio comenzó a agitar los brazos y, materializándose encima de la mesa, aparecieron varios papeles escritos con letras rojizas y un bolígrafo que, al tocarlo Ricardo, notó como emanaba calor de él.

-¿Que es esto?- preguntó
-Un contrato. O la base de varios. Si alguien firma esto no podrá negarse a cumplir lo firmado. Eso si, el pago de esos servicios siempre será sexo.
-¿Sexo? ¿Por que?
Lujuria se queda mirando anonado al pecador.
-Ah, cierto si... por eso.
Unos fuertes golpes en la puerta impide que Lujuria se convierta de repente en Ira.
-¡Ricardo!-grita una voz desde la entrada- ¡Abre la puerta y dame el dinero que me debes, puto moroso!
El pecador mira avergonzado al demonio, y toda su fachada de triunfador se cae como un castillo de naipes.
-Es mi casero. Le debo mas de 6 mese de alquiler.
-Usa el contrato con el. Pídele que te perdone la deuda o que te cambien el alquiler por unos polvos.
-¿Que?- le responde molesto Ricardo-¡ Ni por asomo!
Lujuria, ya cansado de las reticencias del pecador escogido, cogió a este del cuello y le levanto del suelo sin esfuerzo.
-¡Mira, estúpido imbécil, van a echarte de tu casa y vas a vivir en la calle así que no exijas una mierda y ofrécele el contrato!
-Pero... pero...-le contesta temblando Ricardo-Es un hombre casado, ¿Por que se acostaría conmigo?
Dejándole de nuevo en el suelo, y tras escuchar de nuevo los golpes en la puerta, Lujuria le sonríe, tranquilizándole.
-El papel, la tinta, las mismas palabras, todo esta influido por mi poder, te lo rebatirá, te negociara el precio, pero estará interesado y, al final, aceptara. Demuéstrame que no eres tan fracasado en los negocios como pensaba Codicia.
Tras meditarlo unos segundos y, tras oír de nuevo los gritos de su casero y escuchar como este decía que iba a usar sus propias llaves, Ricardo suspiró, cogió el contrato y el bolígrafo de la mesa y fue al encuentro con su casero.
Las primeras ideas
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Lujuria y los seis pecados
Una apuesta entre demonios
El archi-demonio de la lujuria piensa que su pecado es el mas corruptor de todos, para ello, lo demostrara mediante una apuesta ante sus hermanos.
Updated on Jun 17, 2026
by Delamugre
Created on Dec 31, 2024
by Delamugre
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