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Chapter 91
by
bla12
¿Cómo sigue el día?
Preparativos para el debut de Sofia
La oficina de May olía a limpieza agresiva y a un perfume caro que se clavaba en la garganta. Sofia, con sus jeans holgados y su sudadera manchada de pintura, se sentía como un grafiti vulgar en una galería de arte impecable. May, detrás de su escritorio, no la miró al entrar; estaba revisando una tablet con la intensidad de un cirujano preparándose para operar.
—Siéntate, Sofia —dijo sin alzar la vista—. Tu debut es hoy. Al mediodía.
Sofia se dejó caer en la silla de cuero, que crujió como un hueso roto. El corazón le martilleaba contra las costillas.
—¿Tan... tan pronto? Pensé que...
—Pensar es mi trabajo, no el tuyo —la interrumpió May, por fin alzando la mirada. Sus ojos eran dos piezas de hielo—. Tu presentación será simple. Elegante. Te mostrarás a los suscriptores en tu forma más pura, más cruda. Y ellos decidirán tu... empaque.
Le deslizó la tablet por el escritorio. En la pantalla se veía un diagrama de la estructura con la tela blanca.
—Estarás detrás de esto. Desnuda. Solo tu silueta. Una sombra elegante, prometedora. Y luego, mis otras chicas modelarán las opciones. Los suscriptores votarán. —Una sonrisa delgada como una cicatriz—. Democratizamos el arte, Sofia.
Sofia palideció. La sangre pareció abandonarle la cara, dejándola fría. No era una performance, era una subasta de carne. Su cuerpo, reducido a una sombra anónima, puesto a votación. Sintió un mareo repentino, la necesidad de vomitar. Había firmado por desnudez, por dolor, pero no por esto. No por esta frialdad calculada, este despojo ritualizado.
—Yo... no sé si puedo —logró balbucear, sus dedos aferrándose a los brazos de la silla.
—Claro que puedes —la voz de May era sedosa, pero con un filo de acero—. Es lo más fácil que harás hoy. Solo tienes que quedarte quieta y callada. Como un buen lienzo en blanco. —Se levantó—. Magi te llevará al vestuario. Ella te preparará.
Magi entró en ese momento, como si hubiera estado esperando tras la puerta. Su rostro era una máscara de neutralidad profesional, pero sus ojos, por un instante, se encontraron con los de Sofia y en ellos no había alegría, sino un eco de comprensión, un destello de "yo también pasé por esto".
—Sígueme —dijo Magi, su voz carente de inflexión.
El camino al vestuario fue un trance. Sofia caminaba como un autómata, las palabras de May resonando en su cabeza: "sombra elegante", "empaque", "lienzo en blanco". Magi caminaba a su lado, en un silencio que no era cómodo, pero tampoco hostil.
Al llegar al vestuario, un cubículo frío y impersonal, Magi cerró la puerta. Sofia se derrumbó contra la pared, las lágrimas empezando a nublarle la visión.
—No puedo hacerlo —susurró, abrazándose a sí misma—. No puedo pararme ahí... desnuda... para que me juzguen.
Magi no se acercó. No la tocó. Se quedó parada frente a ella, con los brazos cruzados sobre su torso, un gesto que parecía tanto defensivo como de autocontención.
—Sí puedes —dijo Magi, y su voz sonó diferente; más baja, más ronca, menos la asistente de May y más la prisionera experimentada—. Porque si no lo haces, lo que viene después será peor. Esto es solo el principio. El shock controlado. —Hizo una pausa, tragando saliva—. Allá afuera, detrás de esa tela, no son personas. Son ojos. Son suscripciones. Son el dinero que te pagará la libertad después. Enfócate en eso. En cada mirada es un tubo de óleo, un bloque de mármol. Aguanta, y mañana podrás comprarlos todos.
Era la misma mentira que le habían vendido a ella. La misma mentira que ahora repetía como un mantra envenenado. Pero en su voz, no había convicción, solo una urgencia desesperada, como si al convencer a Sofia, se estuviera convenciendo a sí misma de que todo el dolor valía la pena.
—Ellas... Lara, Cloe... —tartamudeó Sofia.
—También pasaron por esto —cortó Magi, su voz recuperando algo de dureza—. Y sobrevivieron. Tú también sobrevivirás. —Señaló la ropa de Sofia—. Ahora, desvístete. Entre más rápido lo hagas, menos duele pensarlo.
Sofia, con lágrimas silenciosas recorriéndole las mejillas, obedeció. Sus manos temblorosas se quitaron la sudadera, los jeans. Se quedó en su ropa interior, sintiendo el aire frío del vestuario como una premonición.
Magi le tendió una bata de papel desechable, áspera y crujiente.
—Esto es para el camino. Allá no llevarás nada.
Sofia se puso la bata. Se sentía ridícula y ****. Magi abrió la puerta.
—Recuerda —dijo Magi, justo antes de salir—. Son solo ojos. Y tú eres más fuerte que sus miradas.
Era una mentira. Ambas lo sabían. Pero era la única moneda de valor que Magi podía ofrecerle en ese infierno. Un consejo práctico para sobrevivir al despojo: deshumanizar a los espectadores para no sentir completamente la propia deshumanización. Y con ese frágil escudo mental, Sofia salió del vestuario, permitiendo que Magi la guiara hacia la pantalla blanca que esperada para proyectar su silueta desnuda al mundo.
¿Cómo empieza el debut?
Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 6, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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