¿Qué haces?
Obedecer sus instrucciones.
Maldiciendo a la desconocida decidí que por el momento lo mejor era seguirle la corriente. Me bajé los pantalones y me desabroché la camisa. Me imaginaba a la mujer madura de esta mañana viendo mi foto con el movil con una sonrisa cruel. Quizás a la pelirroja gótica se masturbaría con la foto. O tal vez el grupo de chicas reunidas en otro bar se reirían de la foto y chocarían los cinco por la broma. Por algún motivo pensar en ello hizo que mi polla creciera hasta los límites que le permitía el aparato.
"Mierda"
Encendí la webcam y la bajé hasta encontrar un ángulo en el que no se me viera la cara antes de hacer la foto. Y me metí rápido a darme una ducha de agua fría. Después envié el e-mail a la dirección que ella había usado. Aquí tienes la foto, cabrona. Me atreví a poner como asunto. Como mo tras media hora la respuesta no llegaba decidí asociar el correo electrónico a mi teléfono móvil para irme a la cama. E intentar dormir.
A la mañana siguiente me despertó el siguiente correo:
Para:[email protected]
Asunto: Muy mala educación.
Querido Jon:
No me gustó el tono de tu mensaje y me pareció una falta de respeto que me contestaras con esas formas. No va a volver a repetirse si quieres liberar algún día tu entrepierna. El cabreo y la falta de modales para conmigo no te va a llegar a ninguna parte. La obediencia, aunque suene Orwelliano, es lo que te liberará. A las mujeres nos gusta que nos traten como reinas y creo que ya que tengo la oporturnidad debo cambiar esa actitud tan tóxica tuya. Me lo agradecerás. Empezaremos por cambiar el modo en que te refieres a mí. A partir de ahora me vas a llamar Mi Reina en todos tus e-mails.
Por otra parte veo que sí has seguido mis instrucciones y eso me gusta. Sólo por eso no retrasaré nuestro encuentro pese a tus malos modales. A propósito de la fotografía en sí debo decirte que me sorprende que un hombre con un físico como el tuyo no se depile. Sí, no eres muy hirsuto (peludo, si tu vocabulario no da para tanto), pero me complacería mucho más verte con el cuerpo totalmente rasurado. Ese será tu próximo encargo. Depilarte de cuello para abajo y hacerte otra foto. Y como soy tu reina esta vez quiero que sostengas un papel en el que me pides perdón por tu falta de respeto.
Tu Reina que te aprecia.
Casi me caí de la silla. ¿Quién se creía que era? Pensé en contestar enfadado a pesar de que al leerlo había sentido como la ansiedad recorría mi cuerpo. Pero debía ir al trabajo. Que no fue fácil porque cada vez que atendía a una clienta no podía evitar preguntarme si sería ella. Incluso, se me pasó por la cabeza, podría ser mi jefa. Al fin y al cabo ella me había entregado la nota. Hice mi trabajo lo mejor que pude, y compré crema de depilar para hombre con una especie de espátula de plástico.
"Hey tu eres Jon, ¿no?" dijo una voz detrás mío. Era la mujer del bar que había visto ayer. "No sabía que vivías por aquí"
Seguramente estuviera en la primera mitad de los cuarenta, era alta (1'78), segura y atractiva con el pelo recogido en un moño bajo recogido con una pinza. Sus labios rojos esbozaban una sonrisa totalmente blanca.
"Sí, creo que te conozco" dije sorprendido "del bar ¿no? Hoy no has venido"
"Sí, soy Sandra, siento no haberme pasado, cariño, pero tenía que atender a un paciente que no se ha saltado las normas" contestó manteniendome la mirada sin perder la sonrisa "Soy psicóloga y sugestionadora. Para dejar de fumar y esas cosas" dijo guiñándome sin perder la sonrisa "te daría una tarjeta pero ahora mismo me pillas con mi ropa de andar por casa." Si esa era su ropa de andar por casa yo iba en taparrabos. Llevaba un vestido color limón que parecía sacado de una película de los cincuenta y unos tacones largos a juego.
Salí pitando del Súpermercado preguntándome si sería ella.
Al llegar a casa me metí en la ducha con agua caliente y empezé a darme la crema por todo el cuerpo me quedé sorprendido del cambio que daba a mi cuerpo el librarse de todo el pelo. La verdad es que era un cambio agradable que quizás mantuviese. Ahora venía la humillación. Cogí un pepel blanco y escribí con un rotulador permanente en letras grandes.
OFENDÍ A MI REINA LLAMÁNDOLE CABRONA Y SOLO CONSEGUÍ HUMILLARME MÁS
Envié el mail y a la media hora ya tenía el siguiente.
Para:[email protected]
Asunto: Mi buen chico se merece un premio.
Te has portado bien obedeciendo mi último mensaje al 100%. Estarías a un más mono si te hubieras depilado también el pene y los huevos pero eso estaba fuera de tu alcance. ¿Sabes que nos gusta a las mujeres? Que nos digan cosas agradables. No que nos piropeen como si fueramos carne a la venta, sino que nos digan cumplidos sinceros. No tienen por qué ser físicos, a toda mujer le gusta que le reconzcan como inteligente, dulce, sensible... Me haría feliz, muy feliz si a partir de ahora antes de llamarme reina intentaras ponerle delante un adjetivo que me hiciera sonreir.
Se nota que quieres estar en mi lista de chicos buenos por eso se me ha ocurrido una cosa. Verás estoy sola y aburrida en casa y me gustaría que me entretengas. Esto no es obligatorio, entiendo que puedes tener otras cosas que hacer, pero me excitaría tanto ver lo frustrado que puedo llegar a ponerte con solo dos días en castidad que igual soy capaz de adelantar dos días nuestra cita si me satisfaces. Pero primero tu recompensa, tu me has enseñado tu cuerpo y yo te enseñaré algo del mío. Aunque a corto plazo yo pueda disfrutarla mejor que tú. Es una foto algo vieja que me hicieron en una excursión.

Si te interesa haz click en esta url y crea una cuenta con tu correo. Que tu nombre sea BBJON y así podré encontrarte. Abre una conversación con cam abierta para que pueda verte mientras hablamos. Consideralo una forma de Sexting, supongo. Por su puesto si no vives solo, o estas ocupado no tienes ninguna obligación de hacerlo. Es solo una propuesta.
Tu amada Reina.
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