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Chapter 70
by
bla12
¿Qué pasa después?
May le hace una oferta
El agua fría del grifo no lograba arrastrar la sensación pegajosa de la pintura corporal, ni el eco de las risas que aún resonaban en sus oídos. Magi se frotó los brazos con la toalla áspera del vestuario, sintiendo cómo cada grano de la tela era un recordatorio de su piel expuesta, evaluada, comprada. El uniforme diminuto que May le había obligado a ponerse (aquel short de color caqui y la remera blanca que no dejaba nada a la imaginación) le esperaba doblado con una precisión militar sobre el banco, como una condena aplazada.
La puerta del vestuario se abrió sin previo aviso. May estaba allí, impecable en su traje oscuro, una silueta de autoridad recortada contra la luz del pasillo.
—Ven —ordenó, con un tono que no admitía discusión—. Es hora de hablar de tu futuro aquí.
La siguió por los corredores desiertos del acuario después del horario de cierre. La luz de emergencia bañaba todo de un tono azul enfermizo. Se detuvieron frente al tanque principal, donde las sombras de los tiburones se deslizaban como espectros en la penumbra.
—Lo de hoy fue solo un aperitivo —comenzó May, sin mirarla, fija en el movimiento hipnótico de los animales—. Una probadita de lo que los suscriptores de élite esperan. Julián, el de las manos vendadas... quedó fascinado. Tiene muchas ideas. Mucha... creatividad. —Hizo una pausa deliberada—. ¿Crees que podrías aguantar otra sesión con él? ¿Y otra? ¿Y otra? Su próximo concepto involucra orificios en el cristal. Una experiencia... táctil. Muy inmersiva.
Magi sintió que el suelo cedía bajo sus pies. Un sudor frío le recorrió la espalda.
—Pero hay otro camino —continuó May, girándose por fin hacia ella. Su mirada era un escáner que diseccionaba cada uno de sus miedos—. Una función para la que lo que viviste hoy te hace ideal. Perfecta. —Abrió la puerta de su oficina y señaló la gran pantalla de su escritorio. En ella desfilaban rostros de mujeres jóvenes, cada uno con un dossier de datos fríos: deudas estudiantiles abrumadoras, estatus migratorios precarios, historiales de vulnerabilidad. — Necesito a alguien que pueda oler la desesperación a kilómetros de distancia. Alguien que sepa reconocerla porque la ha vivido en su propia piel.
Se acercó, invadiendo su espacio personal. El perfume de May, caro y glacial, le tapó la respiración.
—Tu trabajo sería simple. Encontrarlas. Hablarles. No les mientes. Les dices la verdad. Les hablas del frío, de la vergüenza, de la exposición total. Pero luego... les dices que sobreviviste. Que lo superaste. Que este lugar te hizo fuerte. Les ofreces el mismo... privilegio. —Una sonrisa cruel se dibujó en sus labios—. Serías mi reclutadora más efectiva. Creerán en tu dolor. Lo verán grabado en tus ojos.
Deslizó un contrato sobre el escritorio. La cifra del salario era una burla obscena a todo principio.
—Dejas el tanque. Dejas las sesiones con Julián. Te sientas aquí, conmigo, en el lado del poder. —Su voz bajó a un susurro cargado de amenaza—. O vuelves ahí dentro mañana. Y asumes las consecuencias de la creatividad de nuestros benefactores.
Magi miró la pantalla. Una chica de mirada cansada y sonrisa triste la observaba. La deuda de su matrícula universitaria era un número que le provocó náuseas. Comprendió entonces la verdadera naturaleza de la oferta. No era libertad. Era un cambio de jaula. Una jaula dorada desde donde tendría que usar su propio dolor como carnada para atrapar a otras. Ser la cazadora en lugar de la presa. Arquitecta de humillaciones ajenas con los escombros de la suya propia.
—¿Qué eliges, Magi? —preguntó May, con la dulzura envenenada de quien ya conoce la respuesta—. ¿Seguir gimiendo bajo el pincel... o aprender a sostenerlo?
El silencio de la oficina sólo fue roto por el zumbido de la pantalla y el latido de su propio corazón, un tambor de guerra que anunciaba una rendición.
¿Magi acepta la oferta?
Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 12, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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