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Chapter 74 by bla12

¿Qué pasa cuando vuelven a la ciudad?

Le dan los datos de la nueva misión

El jet aterrizó con una suavidad que contrastaba con la turbulencia en el pecho de Magi. No hubo trámites ni esperas. Un coche blindado los esperaba en la pista y los condujo directamente a Torres del Este. El regreso a la jaula de oro fue instantáneo, pero el aire en el ático ya no era el mismo. La tensión romántica y posesiva de la isla se había evaporado, dejando en su lugar una fría y cortante expectativa laboral.

En el ático, todo estaba impecable, pero el ambiente vibraba con una nueva urgencia. Adrián no perdió tiempo en galanterías. Sobre la mesa de cristal, junto a los ventanales que dominaban la ciudad, esperaba una carpeta delgada.

—Matteo Ricci —anunció Adrián, abriendo la carpeta.

La foto mostraba a un hombre de mediana edad, con el pelo canoso salpicando sus sienes y una sonrisa fácil. Sus ojos, incluso en el papel, transmitían una astucia comercial forjada en los puertos.

—Napolitano. Importador de aceite de oliva de alta gama y, lo que es más importante, nuestro canal clave para introducir ciertos productos en los clubes más exclusivos del sur de Europa. Es reacio a firmar un acuerdo de exclusividad; cree que diversificar proveedores lo mantiene seguro. Un error de cálculo que vamos a corregir.

Magi tomó la carpeta. No era un simple expediente; era un mapa de vulnerabilidades: itinerarios, gustos, debilidades. Sintió el peso del papel en sus manos como si fuera el cañón de un arma.

—¿Y cómo... cambio su opinión? —preguntó, aunque la respuesta ya latía en el aire.

Adrián la miró fijamente. No quedaba rastro de la calidez del desayuno en Cerbero. Solo estaba la determinación del general que despliega su recurso más valioso.

—Sedúcelo. —La palabra cayó con el peso de un guante de hierro—. Esta vez no habrá errores. No habrá dudas.

En ese momento, Valeria entró en la sala. Lucía un traje pantalón impecable que gritaba autoridad y sostenía una tableta en la mano. Se detuvo junto a su hermano, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos, pero que rebosaba de una anticipación casi cruel.

—Pero no estarás sola —añadió Adrián, señalando a su hermana—. Valeria será tu "asistente" en esta misión. Ella manejará la logística y, lo más importante, observará de cerca la dinámica. Su ojo para los detalles es inigualable.

Magi sintió un escalofrío. Valeria no era una asistente; era una comisaria política. Un recordatorio vivo de que cada palabra, cada suspiro y cada roce sería analizado y reportado. La intimidad que habían compartido en la isla ahora se convertía en una cadena profesional diseñada para asfixiar cualquier rastro de la antigua Magi.

—Dos bellezas son mejor que una, ¿no crees? —comentó Valeria con un deje de sarcasmo—. Magda será el rostro encantador, la tentación irresistible. Yo seré quien mueva los hilos en la dirección correcta. Y tomaré nota de todo. Absolutamente de todo.

—Valeria tiene una comprensión innata de lo que hace funcionar estos tratos —concluyó Adrián, su voz volviéndose una amenaza sutil—. Escúchala. Aprende de ella. Esta es tu prueba de fuego final. Juzgaré tu éxito no solo por la firma de Ricci, sino por el informe que mi hermana entregue sobre tu... entrega total al rol.

La presión se multiplicó por diez. Magi no solo debía corromper a un hombre; debía hacerlo bajo la lupa de la única persona capaz de detectar la "moral residual" que todavía temía poseer.

—Lo entiendo —logró decir Magi, con una voz más firme de lo que se sentía—. No te defraudaré.

Al salir del ático, el silencio en el ascensor era denso. Valeria estudió el perfil de Magi en el espejo de acero inoxidable.

—Relájate, Magda —dijo Valeria, rompiendo el silencio con una suavidad letal—. Piensa en esto como una obra de teatro. Tú eres la protagonista, yo soy la directora detrás de escena. Solo sigue mi guion y disfruta del espectáculo. Al fin y al cabo... es para lo que has sido entrenada, ¿verdad?

Las puertas se abrieron. Magi salió a la luz del vestíbulo sintiendo el peso de la mirada de Valeria en su nuca. Su misión no era solo seducir a Matteo Ricci; era demostrarle a la mujer que conocía todos sus secretos que era lo suficientemente fría, lo suficientemente despiadada, para ser una de ellos.

¿Cómo fue el encuentro con Matteo?

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