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Chapter 48
by
bla12
¿Qué pasa cuando llega al hotel?
Encontró lo que tenía que vestir
El sedán negro se deslizó frente a la imponente entrada de mármol del Grand Bay Hotel. Magi salió del coche, sintiendo cómo su sencillo vestido de algodón y sus chanclas eran absolutamente incongruentes bajo la mirada distante pero perceptiva del portero uniformado.
Caminar por las puertas giratorias fue como entrar a otra dimensión. El vestíbulo era vasto, con techos altísimos, arañas de cristal deslumbrantes y el suave sonido de un piano de cola. El aire olía a flores frescas y lujo antiguo. Se dirigió a la recepción, su corazón latiendo con fuerza. Cada paso sobre la alfombra gruesa y silenciosa era un martilleo en sus oídos.
La recepcionista, impecable con su traje sastre y una sonrisa profesional perfecta, la miró.
—Buenas noches, señorita. ¿En qué puedo ayudarla?
Magi tragó saliva. ¿Qué debía decir? ¿"Vengo a la Penthouse 4 para una cena privada como favor por mi día libre"?
—Tengo... una cita. En la Penthouse 4 —logró decir, deslizando la tarjeta magnética sobre el mostrador de mármol pulido.
La mujer tomó la tarjeta. No hubo sorpresa, ni juicio, ni reconocimiento en sus ojos. Solo una eficiencia absoluta.
—Por supuesto, señorita. El ascensor privado para las suites PH está justo a su derecha. Tome el que indica PH1-4. Tiene ya acceso autorizado. Que pase una agradable velada.
La falta de reacción fue lo más humillante. Para esta mujer, Magi era solo una más, probablemente una acompañante de lujo llegando a su destino. Era parte del mobiliario del hotel, un trámite más. Un rubor de vergüenza le quemó las mejillas mientras se dirigía al ascensor indicado.
El ascensor era pequeño, revestido de espejos y paneles de madera oscura. El suave ding al detenerse en el piso más alto sonó como un veredicto. Las puertas se abrieron directamente a un pequeño vestíbulo privado con una sola puerta: PH4.
Deslizó la tarjeta. Un clic suave. Empujó la pesada puerta.
El impacto fue inmediato. La suite era enorme, una extensión de lujo minimalista del vestíbulo del hotel. Paredes blancas, pisos de madera oscura, muebles de diseño con líneas impecables. Pero lo primero que vio, colocado cuidadosamente sobre un sofá low-profile de cuero blanco, era un vestido.
Un vestido de noche negro, largo, de un corte sencillo, pero obscenamente elegante. La tela, sedosa y con un leve brillo, prometía ceñirse al cuerpo como una segunda piel. Junto a él, sobre un cojín de terciopelo, descansaba un conjunto de lencería fina: un sostén y una braga de encaje negro, tan exquisitos como diminutos. Eran armas de seducción de alta gama, lejos de los grotescos outfits que May le imponía en el acuario.
Magi se quedó paralizada. Esto no era lo que esperaba. Esperaba algo vulgar, explícito. Esto era... peor. Era sofisticado. Era real. Implicaba una expectativa de clase, de complicidad estética, que la aterrorizó aún más. Se acercó y tocó la seda fría del vestido. Su mente, nublada por el miedo, buscó una explicación, un rostro conocido que encajara en este escenario.
Alexander.
El nombre surgió como un destello de lógica retorcida. El hombre del BMW, el de las manos enjoyadas y la mirada de halcón. El único hombre de ese mundo que conocía, cuyo nombre ni siquiera sabía, pero al que había puesto uno en su mente. Él tenía el dinero, la actitud. Él había querido "un recuerdo de la transacción". Esto tenía su sello: frío, lujoso, transaccional.
Un bip la hizo saltar. Sacó su teléfono con mano temblorosa. No era May. Era Evans.
«¿Todo bien? Te esperé anoche.»
El mensaje le pareció de otro mundo, de otra vida. La simpleza de su preocupación era un agravio comparado con el horror elegante que la rodeaba. Con dedos torpes, tecleó una respuesta, sintiendo que mentía a ambos mundos a la vez.
«Disculpe. No pude ir. Tuve que quedarme en el trabajo.»
La respuesta de Evans llegó al instante.
«Está bien. No te preocupes. Ya me lo compensas.»
Las palabras, aparentemente comprensivas, sonaron como una nueva deuda que se acumulaba, otra obligación en la sombra. Apagó el teléfono y lo dejó caer en su bolso.
Miró el vestido negro. Miró la lencería. Respiró hondo. La suite estaba en silencio, esperando. No había vuelta atrás. Con movimientos lentos, como en un sueño, comenzó a desvestirse. El algodón de su vestido holgado cayó al suelo, una piel antigua que mudar. Se puso la lencería, sintiendo el encaje áspero contra su piel, las tallas perfectas que realzaban y exponían su cuerpo de una manera nueva y aterradora. Luego, se deslizó dentro del vestido negro. La seda resbaló sobre su piel como un susurro. Al mirarse en el enorme espejo de pared, no se reconoció. Veía a una extraña elegantísima y ****, una concubina de alta gama lista para ser entregada.
El susurro del ascensor llegó desde el vestíbulo exterior. Las puertas se abrían. Alguien llegaba. Magi cerró los ojos, contuvo la respiración y se preparó para enfrentar a Alexander.
¿Qué pasa cuando llega el socio?
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Bajo la Superficie
Crónica de una Humillación
Magi es una joven solitaria y reservada que prefiere la compañía de los libros a la de las personas. Con su cabello negro indomable, pecas tenues y ropa holgada, proyecta una imagen de practicidad y comodidad. Sus grandes ojos verdes, aunque curiosos, evitan el contacto visual, revelando su naturaleza introvertida. A pesar de su apariencia serena, una profunda inquietud la acecha, anticipando un inminente e inevitable cambio que amenaza con romper el frágil equilibrio de su vida tranquila.
Updated on Jun 6, 2026
by bla12
Created on Aug 28, 2025
by bla12
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