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Chapter 2
by
Alman02
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"El Regreso de las Valquirias y la Sombra del Poder".
Capítulo 1
La ciudad de Avaloria estaba en un bullicio de alegría y emoción cuando Las Valquirias regresaron de su última misión. La multitud los recibió con vítores y aplausos mientras las valientes guerreras se abrían paso entre la gente, agradeciendo humildemente el reconocimiento.
Entre la multitud, la princesa Arianne Eldorin apenas podía contener su emoción. Ansiaba ver a su madre, la Reina Elara Eldorin, y compartir con ella las noticias del exitoso regreso de Las Valquirias. Sintiendo su impaciencia, Lysandra Silverhart, la segunda al mando del grupo, la tomó del hombro con una sonrisa tranquilizadora.
"Ve adelante, Arianne", le dijo Lysandra suavemente. "No te preocupes por nosotras. Nos reuniremos contigo pronto".
Arianne asintió emocionada y se adelantó hacia el imponente castillo que se alzaba en el horizonte. Elena Starkwood, la hechicera del grupo, le dio un guiño de complicidad antes de canalizar su magia y teletransportar a la princesa justo frente a las majestuosas puertas del castillo.
Con el corazón lleno de anticipación, Arianne se preparó para reunirse con su madre y compartir las buenas nuevas del regreso triunfal de Las Valquirias de Avaloria.
Arianne ingresó al castillo con paso decidido, siguiendo a la servidumbre que la conducía por los pasillos iluminados con candelabros de oro. La sirvienta, una mujer de mediana edad con una sonrisa amable, escuchaba con atención mientras la princesa compartía sus emociones y experiencias del viaje de regreso.
"Estoy emocionada de volver a ver a mi madre. Nuestra última misión fue llena de desafíos, como cuando enfrentamos a la bruja del bosque y los despiadados bandidos en el camino". dijo Arianne con emoción.
La sirvienta asintió con interés, admirando la valentía de la princesa. "Debe haber sido una aventura emocionante, su alteza".
Arianne continuó con entusiasmo, compartiendo detalles de las batallas y los encuentros que enfrentaron en su camino de regreso al reino. Sin embargo, su tono se volvió más serio cuando mencionó el reciente aumento de esclavistas en el reino.
"Es preocupante ver cómo estos despreciables esclavistas están ganando terreno en nuestro amado Avaloria", comentó Arianne con determinación. "Creo que Las Valquirias de Avaloria deberían involucrarse más activamente en la lucha contra ellos. Me gustaría discutir esto con mi madre y ver qué podemos hacer al respecto".
La sirvienta asintió con solemnidad, impresionada por la determinación y la compasión de la princesa. "Por supuesto, su alteza. Estoy segura de que la reina Elara apreciará tus preocupaciones y estaría dispuesta a considerar tus sugerencias".
Conversando animadamente, Arianne y la sirvienta continuaron su camino hacia el salón real, donde la reina Elara Eldorin aguardaba con anticipación el regreso de su amada hija.
Arianne entró en el salón real, donde su madre, la reina Elara Eldorin, la esperaba con los brazos abiertos y una expresión de alivio y felicidad en el rostro.
"Agradezco a los dioses que estés bien, hija mía", dijo Elara con voz suave pero llena de emoción. "Todas las noches rezo por tu salud y tu regreso seguro".
Con una sonrisa radiante, Arianne compartió sus experiencias con entusiasmo. Habló sobre las emocionantes batallas, las victorias y los desafíos que enfrentaron en su misión. Elara escuchaba con atención, sus ojos llenos de orgullo y amor maternal.
Conmovida por el afecto de su madre, Arianne sintió una oleada de felicidad y calidez. Pero su alegría se vio interrumpida cuando Elara se levantó del trono y se acercó para abrazarla más fuerte.
Después de varios minutos, cuando le resultaba difícil respirar debido al abrazo apretado y los enormes pechos de su madre, Arianne se vio obligada a toser y a señalar con gestos desesperados su necesidad de aire.
Elara se disculpó rápidamente y soltó a su hija, visiblemente avergonzada por su efusividad. Sin embargo, el momento incómodo se disipó rápidamente cuando retomaron la conversación.
Arianne aprovechó la oportunidad para hablar sobre el preocupante aumento de los esclavistas en el reino, compartiendo sus pensamientos y preocupaciones con su madre. Elara escuchó con seriedad, comprendiendo la gravedad del asunto y prometiendo considerar las sugerencias de su hija.
Juntas, madre e hija, se sumergieron en una discusión sobre cómo abordar el problema de los esclavistas, determinadas a proteger a su pueblo y restaurar la paz en Avaloria.
Mientras Las Valquirias se dirigían hacia el castillo, eran recibidas con vítores y aplausos por todos en la ciudad. La gente los felicitaba y les expresaba su agradecimiento por su valentía y dedicación en la protección del reino.
Sin embargo, entre la multitud, Lysandra Silverhart se sentía incómoda por las miradas indiscretas de algunos hombres que parecían más interesados en sus pechos que en su valentía como guerrera. Con un gesto de disgusto, comentó a Isabella Everhart, quien caminaba a su lado.
"Los hombres son unos cerdos lujuriosos", murmuró Lysandra con desprecio, evitando las miradas inapropiadas.
Isabella le lanzó una mirada comprensiva y le respondió con calma: "No todos los hombres son así, Lysandra. No deberías darles importancia. Solo ignoralos y sigue adelante".
Lysandra asintió con un suspiro, reconociendo la sabiduría en las palabras de Isabella. A pesar de su incomodidad, decidió seguir adelante con una leve sonrisa, saludando a la multitud con dignidad y determinación.
Las Valquirias continuaron su camino hacia el castillo, unidas en su propósito de proteger a su reino y demostrar que su valor va más allá de la superficialidad de algunas miradas indiscretas.
Mientras caminaban hacia el castillo, Sylara se acercó a Miura con una sonrisa traviesa en el rostro. "¿Has notado cuántos hombres guapos nos están mirando hoy?", preguntó con entusiasmo.
Miura, con una leve sonrisa, asintió con la cabeza. "Sí, es difícil no darse cuenta", respondió con calma.
Sylara continuó con emoción: "¡Es como si no pudieran apartar la mirada de nosotras!".
Ante esto, Miura rió suavemente y dijo: "Bueno, supongo que podría ser por varias razones".
Sylara frunció el ceño ligeramente, confundida. "¿A qué te refieres?".
Miura, con una mirada cómplice, señaló con delicadeza hacia el escote de Sylara. "Bueno, tal vez sea por... ya sabes", dijo con una sonrisa, refiriéndose a los prominentes atributos de Sylara que apenas estaban cubiertos por su armadura escasa.
Sylara se quedó boquiabierta por un momento antes de reírse y asentir con complicidad. "Ah, sí, supongo que eso podría ser una razón", admitió con una sonrisa.
Las dos continuaron su camino, compartiendo una risa mientras disfrutaban de la atención de los hombres guapos de la ciudad.
Después de un día lleno de emoción y aventura, Las Valquirias de Avaloria se reunieron en el salón común del castillo, compartiendo anécdotas y planeando sus próximos pasos.
Sylara se estiró con un bostezo y anunció: "Creo que lo primero que haré mañana es ir de compras. Necesito renovar mi armadura y, quizás, comprar algunos accesorios nuevos".
Miura sonrió con ternura y agregó: "Yo iré a visitar a mis padres. No los he visto en mucho tiempo y estoy deseando pasar tiempo con ellos".
Isabella se restregó los ojos con cansancio y dijo: "Yo, por mi parte, me iré a dormir. Esta misión ha sido agotadora y necesito descansar adecuadamente".
Lysandra asintió con determinación y declaró: "Yo seguiré practicando con la espada. No puedo permitirme bajar la guardia, especialmente ahora que los esclavistas están en aumento en el reino. Necesito asegurarme de estar en mi mejor forma para proteger a la princesa".
Elena se unió a la conversación con una sonrisa relajada: "Yo daré un paseo por la ciudad. Me encanta explorar y disfrutar de la belleza de Avaloria. Además, nunca se sabe cuándo podrían surgir nuevas aventuras".
En el salón real, la Reina Elara Eldorin escuchaba atentamente a su hija Arianne mientras discutían sobre el creciente problema de los esclavistas en el reino. La joven princesa estaba visiblemente apasionada y decidida.
"Madre, tenemos que hacer algo con respecto a estos esclavistas", dijo Arianne con determinación. "No podemos permitir que continúen operando en Avaloria. Debemos involucrarnos directamente".
Elara observó a su hija con preocupación. "Arianne, comprendo tu deseo de actuar, pero ¿no sería mejor enviar a otro escuadrón esta vez? Piensa en tu seguridad. Me preocupa que puedas ser capturada y convertida en esclava".
Arianne negó con firmeza, sus ojos brillando con convicción. "No, madre. Mi equipo y yo debemos ayudar a combatir esta plaga. Hemos enfrentado peligros antes, y estamos listas para enfrentar este desafío también".
La reina Elara, conmovida por el compromiso y la valentía de su hija, suspiró profundamente. "Tu dedicación al reino me enorgullece, Arianne. Pero te pondré una condición. Tú y tu equipo os quedaréis en la ciudad durante un mes para descansar. Mientras tanto, enviaré grupos de rastreo para localizar todos los posibles grupos de esclavistas. Solo después de eso podrán actuar".
Arianne, aunque ansiosa por comenzar, aceptó las condiciones de su madre. "De acuerdo, madre. Confío en tu juicio. Haremos lo que dices".
Se lanzó hacia su madre y la abrazó con fuerza, apreciando el apoyo y la protección de Elara. La reina correspondió al abrazo, su corazón lleno de amor y preocupación por su hija.
Un guardia entró en el salón real y se inclinó respetuosamente. "Su Majestad, las demás miembros de Las Valquirias de Avaloria han llegado".
Elara asintió y se dirigió a Arianne. "Vamos, informemos a tus compañeras sobre los planes".
Madre e hija salieron juntas del salón, unidas en su propósito de proteger el reino y decididas a erradicar la amenaza de los esclavistas de Avaloria.
La puerta de la sala común se abrió lentamente, revelando a la reina Elara Eldorin y a la princesa Arianne. Arianne había dejado atrás su armadura ligera, y ahora lucía un hermoso vestido de color rojo vino, los colores de su familia. Las Valquirias de Avaloria, que estaban relajándose y conversando, se pusieron de pie al ver entrar a la reina y a la princesa.
Elara, con una sonrisa serena, se dirigió a las guerreras. "Queridas Valquirias, quiero expresar mi más profundo agradecimiento por todos los aportes que habéis hecho a nuestro reino. Hablando con Arianne, hemos decidido que ha llegado el momento de que Las Valquirias de Avaloria intervengan directamente para eliminar a todos los grupos esclavistas que amenazan nuestra tierra".
La reina hizo una pausa, dejando que sus palabras calaran hondo en las valientes guerreras. Arianne, a su lado, asintió con una mezcla de determinación y orgullo.
"Sin embargo", continuó Elara, "acabáis de regresar de una misión ardua y peligrosa. Por ello, les concederé un mes de descanso para que puedan prepararse adecuadamente para esta nueva misión. Usen este tiempo para descansar, entrenar y estar listas para la tarea que nos espera".
Las Valquirias intercambiaron miradas de asombro y gratitud. Sylara fue la primera en hablar, su cola de gato moviéndose con entusiasmo. "Gracias, Su Majestad. Este descanso será muy bienvenido".
Miura asintió, pensando en el tiempo que podría pasar con sus padres. "Sí, Su Majestad. Apreciamos mucho su consideración".
Isabella, ya sintiéndose cansada, estaba visiblemente aliviada. "Un descanso suena perfecto".
Lysandra, siempre la más seria, dio un paso adelante. "Agradecemos su sabiduría, Su Majestad. Usaremos este tiempo sabiamente para estar en nuestra mejor forma para proteger Avaloria".
Elena, la hechicera kitsune, sonrió ampliamente. "Gracias, Su Majestad. Este tiempo será invaluable para prepararnos y fortalecer nuestros lazos".
Arianne dio un paso adelante, tomando la mano de su madre con una mirada decidida. "Gracias, madre. Juntas, erradicaremos esta plaga de nuestro reino".
Elara asintió, orgullosa de su hija y de las valientes guerreras que estaban dispuestas a proteger a Avaloria a cualquier costo. "Confío en vosotras, Valquirias. Descansen y prepárense. El futuro de Avaloria depende de vuestro valor y determinación".
Un mes había pasado rápidamente en la ciudad de Elarion. Las Valquirias de Avaloria habían utilizado este tiempo para descansar, entrenar y fortalecer sus vínculos. Ahora, reunidas en el gran patio del castillo, estaban listas para salir y cumplir con su misión de erradicar a los esclavistas que amenazaban su reino.
Arianne Eldorin, la princesa y líder del grupo, estaba vestida con su armadura ligera de color rojo vino, lista para la batalla. A su lado, Lysandra Silverhart, la segunda al mando, ajustaba su espada con una expresión decidida en el rostro.
Sylara Willer, con su armadura escasa y negra, jugueteaba con su látigo mientras miraba alrededor con emoción. "Finalmente, es hora de patear algunos traseros", dijo con una sonrisa.
Miura Hilt, la única humana del grupo, revisaba su carcaj de flechas y ajustaba su arco. "Estoy lista", dijo con determinación, sus ojos brillando con anticipación.
Isabella Everhart, con su túnica reveladora blanca, estiraba sus alas blancas, preparándose para cualquier combate que pudieran enfrentar. "Vamos a darles lo que se merecen", dijo con una sonrisa confiada.
Elena Starkwood, la hechicera kitsune, estaba rodeada por un leve brillo mágico. "Mi magia está más fuerte que nunca. Vamos a mostrarles lo que significa enfrentarse a Las Valquirias de Avaloria", dijo con una sonrisa traviesa.
Arianne miró a sus compañeras, su corazón lleno de orgullo y determinación. "Estamos listas", dijo. "Hemos entrenado, nos hemos preparado, y ahora es el momento de actuar. Vamos a liberar a nuestro reino de esta plaga".
La reina Elara, quien había venido a despedirse de ellas, observó con orgullo a su hija y a las valientes guerreras. "Confío en vosotras", dijo con una voz firme pero llena de emoción. "Regresen sanas y salvas, y traigan la paz a Avaloria".
Con una última mirada de apoyo y amor a su madre, Arianne asintió. "Lo haremos, madre. Por Avaloria".
Las Valquirias de Avaloria montaron sus caballos y, con un último saludo a la reina Elara, partieron del castillo. Las puertas se abrieron y el grupo cabalgó hacia el horizonte, listas para enfrentar cualquier desafío y dispuestas a cumplir con su misión de liberar su reino de los esclavistas. El destino de Avaloria estaba en sus manos, y ellas estaban más que preparadas para la tarea.
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La Caída de Avaloria
Historia
En el reino de Avaloria, un paraíso de belleza natural y armonía entre diversas razas, la paz se ve amenazada por fuerzas oscuras y un deseo insaciable de poder. Las Valquirias, un grupo de valientes guerreras lideradas por la princesa Arianne y protegidas por la benevolente reina Elara, luchan por mantener la estabilidad y la justicia en su tierra. Tras regresar de una misión crucial contra los esclavistas que azotan su reino, las guerreras disfrutan de un breve descanso, preparándose para eliminar completamente a las redes esclavistas que amenazan Avaloria. No obstante, un peligro mucho mayor se avecina cuando Arion, un joven campesino marcado por años de sufrimiento y esclavitud, descubre que posee poderes oscuros de control mental. Aprovechando sus nuevas habilidades, Arion planea usar su influencia para corromper y someter a las figuras más poderosas del reino: la reina Elara, la princesa Arianne y las Valquirias. Con sus capacidades de control mental, pretende convertirlas en sus esclavas sexuales y en instrumentos de su dominio, alimentando su sed de poder y venganza.
Updated on Dec 5, 2025
by Alman02
Created on Dec 2, 2025
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