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Chapter 7
by
K45
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Capitulo 7
El portal de Kurogiri se cerró tras ella con un siseo eléctrico, dejando a Himiko Toga en medio de la lúgubre base de la Liga de Villanos. El aire rancio del escondite contrastaba violentamente con el calor que todavía irradiaba su vientre.
Toga se quedó de pie, inmóvil, con la mirada perdida y las pupilas dilatadas. Sus manos, aún temblorosas, se aferraban a su propia falda, arrugada y manchada por el encuentro en la habitación de la U.A.
El Despertar de la Obsesión
—¿Himiko? —la voz rasposa de Shigaraki Tomura rompió el silencio desde la barra—. Tardaste demasiado. ¿Conseguiste la sangre que querías o te quedaste jugando con los héroes?
Toga no respondió de inmediato. Se llevó un dedo a los labios, lamiendo un rastro seco de la esencia de Izuku que aún quedaba en la comisura de su boca. Su mente, totalmente "hackeada" por el algoritmo de Midoriya, estaba reescribiendo cada uno de sus instintos asesinos en instintos de sumisión.
—Tomura... —susurró Toga, con una voz que goteaba una lujuria oscura—. Ya no me importa la sangre. He probado algo mejor... He probado a mi dueño.
Shigaraki dejó de rascarse el cuello y la miró con asco y confusión. —De qué hablas, loca...
La Traición Silenciosa
Toga caminó hacia su rincón privado, ignorando a Dabi y a los demás. Se sentó en el suelo, abrazando sus piernas y hundiendo la cara en su propio uniforme, inhalando el olor a Izuku que se le había pegado al cuerpo.
"Si él me pide que los mate a todos... lo haré", pensaba Toga, mientras una sonrisa maníaca se dibujaba en su rostro. "Mataré a Tomura, destrozaré a Kurogiri... cualquier cosa para que Izuku me mire con esos ojos verdes y me diga que soy su perra de mierda adicta".
Se metió la mano bajo la falda, sintiendo la humedad que no se había limpiado. El semen de Izuku era su tesoro más preciado. Se imaginó a sí misma entregándole las cabezas de la Liga de Villanos en una bandeja, solo para que él la penetrara de nuevo en medio del caos.
—Soy tuya, Izuku... —gimió en voz baja, sin importarle quién la escuchara—. Tu perra villana. Úsame para destruir este mundo, o úsame para que me rompas el coño hasta que no pueda caminar. Soy tu mascota de mierda... y voy a ser la única que te dé el placer de la muerte.
Toga se quedó allí, en la penumbra de la base, convertida en una bomba de tiempo. Ya no era una villana por caos o por resentimiento; era una esclava por devoción, esperando la mínima señal mental de su "amo" para masacrar a sus propios compañeros desde adentro.
El ambiente en la base de la Liga era denso, cargado de ese olor a humedad y desesperación que Shigaraki tanto amaba. Pero para Himiko Toga, ese lugar ahora se sentía como una celda que la alejaba de su verdadero altar: la habitación de Izuku.
Shigaraki se levantó de su taburete con una lentitud amenazante, sus ojos rojos inyectados en sangre fijos en la expresión ida de Toga.
La Mentira de la Villana
—Te pregunté algo, Himiko —gruñó Shigaraki, rascándose el cuello con violencia hasta que la piel se puso en carne viva—. ¿Dónde está la sangre de esos mocosos de la U.A.? Entraste y saliste sin traer ni un frasco. ¿A qué fuiste realmente?
Toga sintió un escalofrío, pero no de miedo, sino de una excitación secreta. Miró a Shigaraki directamente a los ojos, pero en su mente no veía al líder de la Liga; veía a un obstáculo que Izuku le ordenaría eliminar tarde o temprano.
—Ah, Tomura-kun... —dijo Toga con su característica voz cantarína, fingiendo un puchero infantil—. La seguridad era demasiado alta esta noche. Eraserhead estaba patrullando los pasillos y tuve que esconderme en un conducto de ventilación durante horas. Casi me atrapan, así que tuve que salir con las manos vacías... ¡Qué mal, verdad!
Mentía con una facilidad aterradora. Mientras su boca soltaba excusas, su mente era un caos de imágenes degradantes: el sabor del semen de Izuku que aún sentía en su garganta, la presión de su miembro rompiéndola por dentro, y el eco de su propia voz llamándose a sí "perra de mierda adicta".
El Secreto de la Perra de Midoriya
Shigaraki entrecerró los ojos, sospechando que algo no cuadraba, pero la locura habitual de Toga servía como la tapadera perfecta.
—Eres una inútil —escupió Shigaraki, volviendo a su trago—. Si vuelves a fallar, te desintegraré yo mismo.
Toga soltó una risita nerviosa y se alejó saltando hacia su cuarto, pero por dentro, su pensamiento era un rugido de sumisión:
"Sí, Tomura... cree que fallé. No sabes que mientras tú planeas tu estúpida destrucción, yo ya he sido reclamada por el Dios de este mundo. No sabes que mis fluidos se mezclaron con los suyos y que ahora soy su mascota sexual infiltrada aquí".
El Ritual de la Mascota en las Sombras
Al cerrar la puerta de su habitación, Toga se pegó contra la madera, jadeando. Se llevó las manos al coño, que aún sentía palpitante y dolorido por el sexo salvaje con Izuku.
—Mi Izuku... mi dueño... —susurró, hundiéndose los dedos en la piel—. Si supieran que soy tu perra de mierda... si supieran que mataría a cada uno de ellos solo por un minuto más de tu pene dentro de mí...
Se sacó un pequeño cuchillo y, en lugar de imaginar la sangre de otros, se hizo un pequeño corte en el muslo, escribiendo con su propia sangre la inicial "I" cerca de su intimidad.
—Soy tuya, Izuku. Tu perra villana está lista. Solo dime a quién tengo que degollar para que me vuelvas a romper como anoche.
Toga se quedó allí, en la oscuridad, saboreando su propia traición y esperando el momento en que su "dueño" le enviara una nueva señal a través del algoritmo que ahora gobernaba su alma.
La base de la Liga de Villanos se había convertido en un laberinto de secretos para Himiko Toga. Cada vez que pasaba junto a los planos de Shigaraki o los suministros de equipo, saboteaba algo con una precisión quirúrgica: cortaba cables de comunicación, vertía corrosivos en las reservas de armas o alteraba las coordenadas de los portales, todo con una sonrisa inocente.
Sin embargo, el hambre que sentía no era de sangre, sino de él.
El Tormento de la Espera
Kurogiri la llamó para que lo ayudara a organizar el inventario de suministros médicos. Toga sentía un latido húmedo y constante entre sus piernas. Cada vez que se agachaba para mover una caja, el roce de su ropa interior —todavía manchada por la noche con Izuku— la hacía estremecerse. Intentó llevarse una mano a su intimidad bajo la falda, pero la mirada fija y amarilla de Kurogiri se lo impedía.
—¿Te encuentras bien, Toga? Pareces... distraída —dijo la niebla viviente.
—¡Claro, Kurogiri-kun! Solo estoy pensando en lo divertido que será el próximo ataque —mintió ella, clavándose las uñas en las palmas para aguantar el gemido.
Al terminar, esperaba correr a su cuarto, pero Dabi se cruzó en su camino.
—Oye, loca. Ayúdame con estos tanques de propano. Pesan demasiado y Tomura quiere que estén listos ya.
Toga tuvo que obedecer. Durante una hora, cargó objetos pesados bajo la mirada fría de Dabi. El sudor recorría su espalda y bajaba hasta su coño, que ardía por la falta de atención. Actuó normal, riendo y saltando, ocultando que por dentro era una caldera de lujuria y traición.
El Ritual de la Mascota Infiltrada
Finalmente, cuando la base quedó en un silencio tenso, Toga se encerró en el baño más alejado. Se desplomó contra la puerta, jadeando, y se subió la falda con desesperación. Sus dedos entraron en su coño con una violencia hambrienta, buscando el rastro del semen de Izuku que ella creía que aún la habitaba.
—¡Ahhh... Izuku... ¡mi dueño! —susurraba, con los ojos en blanco—. ¿Sabrás que tu perra está destruyendo esto por ti? ¿Me dirás "bien hecho, perra de mierda hambrienta de mi pene"?
Se imaginaba a Izuku sentado en un trono, mirándola con desprecio y deseo mientras ella le entregaba la Liga de Villanos en ruinas.
—Sí... Dame mi premio... dime que soy tu mascota útil y rompe mi coño otra vez... húndete en mí hasta que no pueda ni gritar...
Con un espasmo violento que la hizo arquear la espalda contra los azulejos fríos, Toga llegó al clímax. El placer fue tan intenso que le nubló la vista. Se quedó temblando, chorreando y con el corazón a mil.
La Huida de la Villana
Ya no podía aguantar más. Necesitaba verlo, necesitaba que sus ojos verdes confirmaran que ella era su "perrita" más valiosa. Se arregló el uniforme, se limpió la cara pero dejó su intimidad húmeda, queriendo llevar el olor de su propia excitación hasta él.
Sin decir nada a nadie, aprovechando que Shigaraki estaba absorto en sus planes, Toga se escabulló por el conducto de ventilación y saltó hacia los callejones de la ciudad.
—Voy por ti, mi Izuku... tu mascota de mierda está escapando para estar a tus pies —murmuró, corriendo por los tejados en dirección a la U.A., o hacia donde fuera que su instinto le dictara que estaba su amo.
Toga estaba a solo unos metros de saltar hacia la libertad de los tejados, con el corazón martilleando contra sus costillas por la idea de ver a Izuku, cuando el aire se rasgó. El portal de niebla oscura de Kurogiri apareció justo frente a ella, bloqueándole el paso.
—Regresa, Toga. No tienes permiso para salir hoy —dijo la voz profunda y calmada de la niebla.
Toga apretó los dientes, con una rabia asesina brillando en sus ojos amarillos. Quería despedazar a Kurogiri, pero sabía que si peleaba, Shigaraki se enteraría de su traición. Entró al portal a regañadientes, bufando como un animal enjaulado.
Al volver a la base, se encontró con Spinner y Mr. Compress.
—¡Ah, ahí estás! —dijo Compress, ajustándose la máscara—. Spinner y yo necesitamos que nos enseñes esos movimientos con los cuchillos arrojadizos. Eres la única experta en combate de precisión aquí y Tomura quiere que subamos el nivel.
El Entrenamiento Forzado
Toga tuvo que pasar las siguientes tres horas lanzando cuchillos contra dianas de madera. Cada vez que lanzaba una hoja, imaginaba que era el cuello de cualquiera que se interpusiera entre ella y su dueño. El esfuerzo físico solo hacía que su cuerpo se calentara más. El sudor le pegaba el uniforme a la piel, y cada movimiento brusco hacía que el roce de su ropa interior la torturara con recuerdos del sexo con Izuku.
"Inútiles... me quitan tiempo para estar a sus pies", pensaba Toga, manteniendo una sonrisa falsa mientras Spinner fallaba sus tiros. "Si Izuku me viera ahora, me castigaría por perder el tiempo con estos desperdicios. Me diría que soy una perra de mierda lenta y me haría suplicar por su perdón".
La Masturbación Silenciosa
Cuando finalmente la dejaron en paz, Toga corrió a un rincón oscuro del almacén, ocultándose tras unas cajas de metal. Esta vez no se atrevió a decir ni una palabra. El miedo a ser descubierta por Kurogiri la obligó a un silencio absoluto.
Se subió la falda con manos temblorosas y hundió sus dedos en su intimidad.
(Pensamiento de Toga: "Oh, mi Izuku... mi dueño... mírame ahora. Estoy tan desesperada que me toco en este lugar asqueroso. Por favor, dime que soy tu perrita de mierda hambrienta. Dime que cuando termine de sabotear a la Liga, me darás el premio de tu pene... quiero que me rompas el coño hasta que olvide cómo respirar... soy tu mascota, tu esclava villana... lo que sea por tu semen").
Cerró los ojos con fuerza, mordiéndose el labio inferior hasta sacarse sangre para no gemir. Sus dedos se movían con una urgencia frenética, buscando el clímax que la liberara de esa tensión insoportable.
El Testigo Inesperado
Lo que Toga no notó, absorta en su fantasía de sumisión, fue que en la pasarela metálica de arriba, Dabi estaba apoyado contra la barandilla, observándola.
Dabi la miraba con una mezcla de desprecio y una curiosidad oscura. Ver a la chica loca de la Liga entregada a ese placer solitario y desesperado hizo que algo se encendiera en su propia sangre. Sintió una punzada de excitación recorriéndole la columna, viendo cómo Toga se retorcía en silencio.
"Vaya... parece que hasta los monstruos tienen necesidades", pensó Dabi, sintiendo que su propio cuerpo reaccionaba. No hizo ningún movimiento para bajar ni para interrumpirla. Simplemente se quedó ahí un momento, disfrutando del espectáculo prohibido. Sabía perfectamente lo que era tener que desahogarse a escondidas para mantener la cordura en ese infierno.
Dabi se dio la vuelta y se alejó en silencio, dejando a Toga sumergida en su orgasmo mental por Izuku. Él también tenía sus propios secretos que guardar, y decidió que lo que acababa de ver se quedaría en las sombras de la base.
What's next?
Maestro
(Izuku)
Transferencia de Conciencia: Izuku puede habitar el cuerpo de otros Cuerpo Vacío: Su cuerpo original queda en un estado de trance o "cascarón" mientras él está fuera. Falsa Memoria / Asimilación: La víctima no siente que fue poseída, sino que cree que ella misma realizó esas acciones, tuvo esos pensamientos y sintió esos deseos, por muy fuera de lo común que sean. Tono: Es una historia con un fuerte componente psicológico, de suspenso y contenido adulto/erótico
Updated on May 7, 2026
Created on May 7, 2026
by K45
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