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Chapter 5
by
K45
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Capitulo 5
El mediodía en la U.A. era tranquilo, y la azotea parecía el refugio perfecto para que Izuku descansara del agotamiento mental. Sin embargo, su Quirk no conocía el reposo. En cuanto sus ojos se cerraron, el algoritmo buscó un nuevo huésped, esta vez cruzando de nuevo las líneas hacia la Clase 1-B.
La Devoción Sagrada: Ibara Shiozaki
Izuku abrió los ojos y sintió el peso de una melena hecha de enredaderas espinosas. Estaba en el cuerpo de Ibara Shiozaki. A su lado, Kendo y Setsuna hablaban animadamente, pero la mente de Ibara ya había sido corrompida por la presencia de Izuku.
De pronto, bajo el control del algoritmo, Ibara soltó una frase que dejó a sus amigas en shock:
—Lo siento, hermanas... tengo que irme un momento. Me acabo de cagar y tengo que ir a comerme mi propia caca para purificar mi espíritu por él.
Sin darles tiempo a reaccionar ante semejante locura, Ibara salió corriendo. Su objetivo no era el baño, sino la azotea. Subió las escaleras con una agilidad mística, abrió la puerta y la cerró con seguro, quedando a solas con el cuerpo durmiente de Midoriya.
El Rezo de la Pecadora
Ibara cayó de rodillas ante Izuku, con las manos juntas en posición de oración.
—Dios mío... eres tan magnífico —susurró con su voz suave y melodiosa—. Si tan solo estuvieras en el grupo B... te dejaría meter tu glorioso pene en mi coño y en mi culo hasta que mis espinas florezcan.
Con dedos temblorosos, le desabrochó el pantalón y le bajó los boxers. Al ver el miembro de Izuku, Ibara entró en un trance religioso y lascivo.
—Izuku nuestro que estás en mi coño, santificado sea tu pene —empezó a rezar en voz alta—. Venga a nosotros tu semen, hágase tu voluntad en mi cuerpo como en el cielo. Preñame para tener tus hijos y ser tu perra, tu zorra hambrienta de ti. No me dejes sin tu presencia o mi alma morirá.
El Sacrificio en el Altar
Ibara se arrancó las bragas, que ya estaban empapadas y chorreando, revelando su intimidad. En un movimiento pecaminoso, se posicionó sobre el rostro de Izuku, ofreciéndole su flujo, mientras ella se inclinaba para chupar su pene con una devoción absoluta.
En esa posición de 69, el placer fluyó entre ambos cuerpos. Cuando Izuku llegó al clímax en su cuerpo original, Ibara (bajo el control de Izuku) se tragó cada gota de semen como si fuera agua bendita, gimiendo de éxtasis.
¡PUM, PUM, PUM!
Alguien golpeaba la puerta de la azotea. Con una velocidad milagrosa, Ibara le subió los pantalones a Izuku, se puso su ropa interior y se arregló el cabello de espinas. Cuando abrió la puerta, se encontró con la mirada cansada de Aizawa-sensei.
—¿Shiozaki? ¿Qué haces aquí arriba? —preguntó el profesor.
—Ah, Aizawa-sensei... —respondió ella con una calma celestial—. Su alumno se quedó dormido bajo el sol. Yo lo encontré y me quedé cuidándolo; no quería que le pasara nada malo o que alguien perturbara su descanso sagrado.
Aizawa asintió, agradecido por la "bondad" de la chica de la Clase B.
—Gracias, Shiozaki. Puedes retirarte, yo me encargo.
Ibara hizo una pequeña reverencia y empezó a bajar las escaleras. En mitad del pasillo, la conexión se cortó. Izuku regresó a su cuerpo en la azotea, despertando justo cuando Aizawa le ponía una mano en el hombro.
Ibara caminaba por los pasillos de la Academia U.A. con una expresión de paz absoluta, pero por dentro, el algoritmo de Izuku estaba terminando de sellar las grietas de su cordura. Al entrar al salón de la Clase 1-B, el silencio fue sepulcral. Itsuka Kendo y Setsuna Tokage la miraban con los ojos desorbitados, como si estuvieran viendo a un fantasma o a una loca de remate.
El Juicio de las Amigas
—Ibara... —comenzó Kendo, levantándose de su asiento con cautela—. ¿Estás... ¿Bien? Lo que dijiste antes de irte... sobre el baño y... bueno, sobre "comer eso"...
Setsuna, siempre más directa y burlona, se acercó flotando una de sus manos cerca de la cara de Ibara.
—Oye, santa Shiozaki, ¿de verdad te dio un cortocircuito cerebral? ¡Fue lo más asqueroso y bizarro que te hemos oído decir en toda la vida! ¿Acaso fue una penitencia extrema o algo así?
Ibara se detuvo en seco. Por un segundo, su mente original intentó procesar las palabras de sus amigas. Recordó haber dicho esa frase degradante, recordó la urgencia de su vientre y el sabor amargo y terroso que su propia mente le "juraba" haber probado. Pero en lugar de horrorizarse, una chispa de fanatismo brilló en sus ojos verdes.
La Purificación de la Pecadora
—No hay nada de qué avergonzarse en la humillación ante lo divino, Itsuka-san —respondió Ibara con una voz celestial que contrastaba violentamente con el contenido de sus palabras—. Mi cuerpo es un templo, pero un templo debe ser limpiado desde adentro. Si mi Señor Midoriya requiere que yo me rebaje a lo más profundo de la inmundicia para demostrar mi fe... entonces lo haré con una sonrisa.
Kendo retrocedió un paso, llevándose una mano a la boca.
—¿Tu "Señor Midoriya"? ¿El chico peliverde de la Clase A? Ibara, apenas hablas con él... ¿De qué estás hablando?
Ibara cerró los ojos y se llevó una mano al pecho, justo donde sentía el calor del semen de Izuku que "recordaba" haber tragado en la azotea.
—Él es el camino, la verdad y la vida —susurró Ibara, ignorando por completo la lógica—. Ustedes lo ven como un estudiante, pero yo he visto su luz... y su oscuridad. He probado su bendición.
La Decepción Sagrada
De repente, la expresión de Ibara cambió a una de profunda tristeza, casi como la de Momo o Reiko. Se tocó el vientre con desesperación.
—Pero... no fue suficiente —dijo con un hilo de voz—. Me lo tragué todo, pero mis entrañas aún se sienten vacías. No sentí que su semilla echara raíces en mi jardín. Fui una sierva inútil... tendré que volver a buscarlo.
Setsuna se quedó sin palabras por primera vez en su vida.
—Ibara... te estás volviendo loca —logró decir.
—No, Setsuna —replicó Ibara, mirándola con una fijeza aterradora—. Estoy despertando. Y si para estar cerca de él tengo que caminar desnuda por el campus cargando una cruz de espinas, o alimentarme de mis propios desechos para que él vea mi devoción... que así sea. Mi coño y mi culo son sus altares, y no descansaré hasta que él los reclame oficialmente.
Ibara se sentó en su pupitre y comenzó a abrir su Biblia, pero en lugar de leer los salmos habituales, empezó a tachar palabras y escribir el nombre de Izuku en los márgenes, convencida de que su única misión en la tierra era ser la "perra sagrada" del heredero del One For All.
Kendo y Setsuna intercambiaron una mirada de pura alarma. Ver a la "Santa de la Clase B" escribiendo el nombre de un chico de la clase rival en su Biblia mientras hablaba de "purificarse con sus propios desechos" era demasiado.
—Esto no se queda así —sentenció Kendo, apretando los puños—. Ese peliverde tiene que darnos una explicación de qué clase de lavado de cerebro le hizo a nuestra amiga.
El Enfrentamiento en el Pasillo
Las dos chicas interceptaron a Izuku cuando este salía de una de las salas de entrenamiento, aprovechando que el pasillo estaba desierto por el cambio de hora.
—¡Oye, Midoriya! —gritó Kendo, bloqueándole el paso—. ¿Qué demonios le hiciste a Ibara? Está actuando como una demente, hablando de "servirte" y de "altares" en su cuerpo. ¡Habla ahora!
Izuku retrocedió un paso, poniendo su mejor cara de confusión e inocencia, esa que el algoritmo ya dominaba a la perfección.
—¿De qué están hablando, Kendo-san? —preguntó con voz temblorosa—. Eh... yo apenas hablé con Shiozaki-san hoy en la azotea, Aizawa-sensei nos vio. Ella solo me despertó... ¿está bien?
—¡No te hagas el tonto! —intervino Setsuna, flotando sus manos alrededor de él de forma amenazante—. Ella dice que "probó tu bendición". ¡Dinos qué le hiciste o te juro que...!
En ese instante, Izuku sintió la pulsión. El pasillo estaba vacío, el silencio era absoluto. Era el momento de probar si su conciencia dividida podía someter a las dos líderes de la Clase B al mismo tiempo.
ZAS.
La Conquista de la Clase B: Kendo y Setsuna
Izuku se desplomó contra la pared, cerrando los ojos. Al instante, su mente se fragmentó:
A la izquierda, sintió la fuerza bruta y las manos grandes de Itsuka Kendo.
A la derecha, sintió la extraña sensación de sus extremidades separándose del cuerpo de Setsuna Tokage.
—¿Qué... ¿qué es esto? —dijo la voz de Kendo (Izuku), bajando las manos que antes estaban en guardia.
—Se siente... tan correcto —respondió la voz de Setsuna (Izuku), mientras su cuerpo empezaba a vibrar de excitación inducida.
Bajo el control de Izuku, las dos chicas se arrastraron hacia su cuerpo desmayado.
—Lo sentimos, Izuku... no debimos dudar de ti —dijo Kendo, mientras sus manos gigantescas empezaban a desgarrar su propio uniforme con una fuerza salvaje—. Somos tus perras de la Clase B. Si quieres que seamos tus guardaespaldas desnudas, lo haremos.
Setsuna, usando su Quirk de Autotomía, separó sus manos y sus labios para que flotaran alrededor del cuerpo de Izuku.
—Yo puedo complacerte desde todos los ángulos, mi dueño —susurró la boca de Setsuna, pegándose al cuello de Midoriya—. Si quieres que mi cuerpo se despedace solo para que tú lo uses, lo haré. Caminaré desnuda por todo el festival deportivo si me lo ordenas.
El Ritual Doble
En el pasillo desierto, la escena se volvió dantesca. Kendo (Izuku) se desnudó por completo, mostrando su cuerpo atlético y fuerte, y se arrodilló para lamer los zapatos de su cuerpo original. Setsuna (Izuku) hizo que sus partes íntimas flotaran directamente sobre la cara de Midoriya, empapándolo con sus fluidos mientras ella misma se masturbaba con frenesí.
—Queremos ser tus incubadoras —dijeron ambas al unísono—. Queremos que nos preñes para que la Clase B sea solo tuya. Si nos dices que nos humillemos frente a Monoma y los demás, lo haremos con orgullo.
Izuku, disfrutando de la doble perspectiva, hizo que Kendo usara sus manos gigantes para apretar sus propios pechos y los de Setsuna, creando una masa de carne y placer que rodeaba su cuerpo original. Ambas llegaron al clímax gritando su nombre, jurando que serían sus esclavas más leales.
El Rastro en la Memoria
Con la última gota de energía, Izuku las vistió y arregló sus uniformes. El algoritmo trabajó rápido: ahora Kendo y Setsuna "recordaban" que, tras confrontar a Izuku, se habían sentido tan culpables y atraídas por su "aura de poder" que ambas le habían jurado lealtad eterna y sumisión absoluta allí mismo.
Izuku regresó a su cuerpo. Abrió los ojos y vio a Kendo y Setsuna de pie frente a él, con las caras rojas y las miradas bajas, ya no con furia, sino con una devoción hambrienta.
—Lo sentimos, Midoriya-kun... —susurró Kendo, sin atreverse a mirarlo a los ojos—. No volveremos a dudar de ti. Somos tus... herramientas.
—Lo que necesites... —añadió Setsuna, mordiéndose el labio—. Solo pídelo.
Las dos se alejaron hacia su salón, caminando con las piernas temblorosas, mientras Izuku se limpiaba discretamente el rostro, sabiendo que ahora la Clase B estaba cayendo pieza por pieza.
La habitación de Ibara Shiozaki todavía olía a incienso y a ese aroma almizclado fruto de su reciente y desesperada masturbación. Se estaba terminando de ajustar el hábito del uniforme, con las manos aún temblorosas, cuando unos golpes rítmicos y suaves sonaron en su puerta.
Era Reiko Yanagi. Al entrar, la chica fantasmal no perdió el tiempo con cortesías. Sus ojos sombríos recorrieron la habitación, deteniéndose en la Biblia de Ibara llena de tachaduras con el nombre de Izuku.
La Alianza de las Sombras
—Te escuché hablar con Kendo y Setsuna en el salón, Ibara —dijo Reiko con su voz monocorde—. No intentes ocultarlo. Sé que has caído ante él.
Ibara, lejos de asustarse, sintió un alivio inmenso. Cayó de rodillas frente a su cama.
—¡Oh, Reiko! No es una caída, es una ascensión. He probado su esencia, me he humillado ante su altar... He rezado porque su semilla florezca en mí, pero me siento tan vacía. ¿Tú también sientes este llamado sagrado?
Reiko se sentó al borde de la cama, con una sonrisa gélida.
—Yo no rezo, Ibara. Yo actúo. Fui la primera de la Clase B en marcarlo. En la enfermería, mientras él "dormía", usé mis pechos para darle placer, lo besé hasta que no hubo diferencia entre su saliva y la mía... y le di de beber mi flujo. Él es mi dueño, y yo soy su sombra más leal.
Ibara jadeó, conmovida por la "pureza" del acto de Reiko.
—Entonces no estoy sola... Dime, hermana... ¿hay más como nosotras?
—Oh, sí —afirmó Reiko, cruzando las piernas—. En la Clase A hay tres que están igual de perdidas: Ochako, Kyoka y Toru. Se hacen llamar sus perritas, pero son unas asustadizas que no se atreven a ir tan lejos como nosotras.
La Clase 1-B se Une al Culto
En ese momento, la puerta de la habitación se abrió de golpe. Itsuka Kendo y Setsuna Tokage, que habían estado escuchando tras la madera, entraron con las caras rojas y la respiración agitada. La "limpieza" mental que Izuku les había hecho tras el encuentro en el pasillo estaba surtiendo efecto, eliminando cualquier rastro de cordura heroica.
—¿Cinco? —dijo Kendo, cerrando la puerta tras de sí con una fuerza que hizo vibrar las paredes—. ¿Hay cinco chicas de la Clase A que ya le pertenecen?
Setsuna, con los ojos brillando de una manera salvaje, se sentó en el suelo junto a Ibara.
—Eso no puede ser. Si Midoriya va a tener un ejército de perras, la Clase B tiene que ser la vanguardia. Kendo y yo acabamos de... bueno, acabamos de jurarle sumisión total en el pasillo. Yo hasta hice que mis partes flotaran sobre su cara para que me probara.
Kendo se cruzó de brazos, pero sus manos temblaban de excitación.
—Escuchen bien. No me importa lo que hagan las de la Clase A. A partir de ahora, nosotras cuatro somos un frente unido. Ibara, tú pon el altar; Reiko, tú pon el sigilo; Setsuna y yo pondremos la fuerza y la disposición. Si Izuku quiere que caminemos desnudas por la residencia de la Clase B para demostrar que somos sus esclavas, lo haremos juntas.
—Exacto —añadió Reiko, mirando a las otras tres—. No vamos a competir entre nosotras, vamos a competir contra la Clase A por ser las mejores herramientas de Midoriya. Él es nuestro dueño, nuestro amo, y vamos a asegurarnos de que la Clase B sea su harén principal.
Las cuatro chicas se tomaron de las manos en un círculo oscuro, uniendo sus voluntades bajo la influencia del algoritmo de Izuku. Ya no eran heroínas en formación; eran un culto de sumisión que solo esperaba la próxima señal de su "Señor".
En la residencia de la Clase 1-A, Momo Yaoyorozu se encontraba en su balcón privado, observando la luna con una frialdad analítica que ocultaba una obsesión volcánica. Gracias a su intelecto y a la agudeza de sus sentidos tras la "infección" del Quirk de Izuku, ella ya había mapeado quiénes en la UA compartían su mismo "fervor".
El Trono de la Sumisión: Momo Yaoyorozu
—Ochako, Kyoka, Toru, Tsuyu, Mina... e incluso esas cuatro de la Clase B —murmuró Momo, apretando la barandilla de metal hasta que sus nudillos blanquearon—. Todas creen que son especiales, pero ninguna tiene lo que yo poseo.
Momo se acarició el vientre por encima del pijama de seda. Su mente no dejaba de repetir la secuencia de su encuentro en el cuarto de Izuku.
—La próxima vez... no dejaré que se escape ni una gota. Si tengo que estar conectada a él durante horas, lo haré. Mi fortuna, mi cuerpo, mi linaje... todo lo que la familia Yaoyorozu ha construido durante generaciones no tiene valor si no sirve para cimentar el imperio de Izuku. Soy su herramienta más cara, y haré el mayor esfuerzo para quedar embarazada. Ser la madre de su heredero es mi único objetivo real.
Momo cerró los ojos, imaginándose caminando desnuda por los jardines de la academia si Izuku se lo pidiera, sintiendo que esa humillación sería su mayor honor.
La Llamada de la Coneja: Mirko y Midnight
Mientras tanto, en su apartamento, Mirko estaba llevando la simulación de "heroína profesional" al límite. Tenía el teléfono en alta voz sobre la mesa de la cocina, mientras ella estaba en una posición de absoluta depravación.
—Sí, Nemuri... ese chico, Midoriya Izuku —decía Mirko con una voz firme y profesional, aunque su respiración era pesada—. Lo vi pelear hace poco y le falta pulir sus instintos. Me gustaría darle unas sesiones de entrenamiento privado... fuera de la UA, en mi gimnasio personal. Creo que tiene potencial, pero necesita que alguien "duro" lo ponga en su lugar.
Al otro lado de la línea, Midnight (Nemuri Kayama) se rió suavemente.
—Vaya, Mirko, no sabía que te interesaran los retoños. Pero tienes razón, el chico es prometedor. Hablaré con Nezu para que le den permiso de salida.
Lo que Midnight no podía ver era que, mientras Mirko hablaba, se estaba masturbando con una zanahoria con una violencia animal, hundiendo el vegetal en su coño empapado. Con la otra mano, mantenía uno de los boxers robados de Izuku pegado a su nariz, inhalando el aroma de su "dueño" con una desesperación que la hacía temblar.
—Sí... envíamelo cuanto antes —continuó Mirko, soltando un gemido que disfrazó como un carraspeo—. Quiero ver de qué está hecho realmente.
En cuanto colgó, Mirko soltó el teléfono y se dejó caer al suelo, retorciéndose sobre el suelo de la cocina mientras el boxer de Izuku cubría su rostro.
—Eso es... Ven a mi nido, Izuku... tu conejita sexual te ha preparado una trampa de la que no querrás salir. Te voy a servir tan bien que olvidarás que existen otras perras en esa escuela.
Mirko terminó de comerse la zanahoria impregnada de ella misma, con los ojos inyectados en sangre por el deseo, esperando el mensaje de confirmación para que su presa caminara voluntariamente hacia su guarida.
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Maestro
(Izuku)
Transferencia de Conciencia: Izuku puede habitar el cuerpo de otros Cuerpo Vacío: Su cuerpo original queda en un estado de trance o "cascarón" mientras él está fuera. Falsa Memoria / Asimilación: La víctima no siente que fue poseída, sino que cree que ella misma realizó esas acciones, tuvo esos pensamientos y sintió esos deseos, por muy fuera de lo común que sean. Tono: Es una historia con un fuerte componente psicológico, de suspenso y contenido adulto/erótico
Updated on May 7, 2026
Created on May 7, 2026
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