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Chapter 4
by
K45
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Capitulo 4
El comedor de los dormitorios de la U.A. bullía con el sonido de platos y conversaciones triviales, pero para siete chicas, el aire se sentía tan denso que costaba respirar. En cuanto Izuku cruzó el umbral, el tiempo pareció detenerse para ellas. Sus compañeros (Bakugo gritando, Iida haciendo gestos robóticos) eran solo ruido de fondo.
Izuku se sentó a desayunar con una calma imperturbable, disfrutando del poder invisible que ejercía sobre la mesa.
Las Perspectivas de la Clase A
Ochako Uraraka:
Tenía la mano apretada alrededor de su vaso de jugo, los nudillos blancos. "Míralo... tan tranquilo después de lo que me hizo desear ayer", pensaba, sintiendo un calor húmedo entre sus piernas. Quería levantarse, arrodillarse a sus pies y rogarle que le pusiera un collar frente a todos, pero el algoritmo le recordaba que debía ser discreta... Por ahora. "Soy tu perrita, Deku-kun... por favor, dame una orden hoy".
Kyoka Jiro:
Llevaba sus auriculares puestos, pero no escuchaba música; escuchaba los latidos del corazón de Izuku. Sentía el roce de los bóxers que le había robado contra su propia piel, escondidos bajo su uniforme. "Sé que tienes mis bragas en tu bolsillo, Izuku... ¿las oliste hoy? ¿Te masturbaste con ellas?". Su mirada era de una posesividad agresiva, retando a las demás con la vista.
Toru Hagakure:
Invisible y, por tanto, la más peligrosa. Estaba sentada cerca de él, y bajo la mesa, se había quitado un zapato para rozar la pierna de Izuku con su pie desnudo. "Si me dices que me quite el uniforme aquí mismo y camine desnuda entre las mesas, lo haría", fantaseaba. "Nadie me vería, solo tú sabrías que tu esclava invisible está cumpliendo tus deseos".
Momo Yaoyorozu:
Mantenía su postura de dama perfecta, pero sus ojos estaban fijos en el vientre de Izuku. Su mente analítica estaba calculando su ciclo de fertilidad. "Anoche no fue suficiente. Necesito que me llenes otra vez, y otra vez, hasta que tu heredero crezca en mí. Mi fortuna, mi cuerpo, mi intelecto... todo es tu herramienta, mi señor". Miraba a las demás con un desprecio aristocrático; ella era la "Reina" de este harén.
Tsuyu Asui y Mina Ashido:
Se miraban entre ellas con una complicidad enferma. Recordaban el sabor de la otra mezclado con la esencia de Izuku.
Tsuyu: "Mi lengua puede hacer tantas cosas por ti, kero... úsame de nuevo".
Mina: "Quiero que me preñes a mí también, Izuku. Quiero ser tu incubadora rosada. Haré cualquier cosa degradante que me pidas".
La Intruza de la Clase B
Reiko Yanagi:
Había "coincidido" en el pasillo cerca del comedor solo para verlo. Se apoyaba en la pared con su aire espectral, mirando a las de la Clase A con un asco profundo. "Mírenlas, intentando ser sutiles", pensaba Reiko, relamiéndose los labios al recordar el sabor de la boca de Izuku. "Yo fui la primera en marcarlo de verdad en la enfermería. Ustedes son solo ganado. Yo soy su sombra, su esclava más leal. Si él quiere que me humille en el patio, lo haré mejor que todas ustedes".
El Centro del Caos
Izuku masticaba su tostada, sintiendo la presión de esas siete miradas cargadas de lujuria, celos y sumisión total. El algoritmo de su Quirk estaba en su punto máximo; las tenía a todas compitiendo por ser la más degradada, la más leal, la más "suya".
Nadie más en el comedor notaba nada, pero la tensión era una bomba de tiempo.
El Encuentro en el Banco: La Caza de la Coneja
Tras conseguir su figura de edición limitada, Izuku se sentó en un banco apartado para recuperar el aliento. Fue entonces cuando la vio: Mirko, la heroína número 5, descansando de su patrullaje. Izuku, actuando con su habitual nerviosismo de fan, se acercó para pedirle la foto de rigor.
—¡Oh, el chico de las zanahorias! —río Mirko, reconociéndolo—. Ya sabes el trato, mocoso. Una foto por una zanahoria.
Izuku se la entregó y, justo cuando el obturador de la cámara hizo "click", el algoritmo de su Quirk, hambriento de poder, se disparó con una fuerza salvaje.
La Conciencia de la Heroína Número 5
Izuku parpadeó y de repente el mundo se volvió más vibrante, sus sentidos se agudizaron al extremo. Estaba dentro de Mirko. Sintió la musculatura poderosa de sus piernas, la textura de sus guantes y el peso de sus pechos.
Con una curiosidad oscura, Izuku (en Mirko) comenzó a explorarse. Se apretó el busto soltando un gemido ronco, tiró de su cola esponjosa provocándose un escalofrío y apretó sus propias orejas largas, soltando otro gemido de placer puro. Al confirmar que no había nadie a kilómetros, el "virus" en la mente de Mirko tomó el control total.
—Mi Izuku... sabes que te amo desde la primera vez —susurró Mirko con una voz cargada de una lujuria animal que ella creía haber guardado años—. Siempre te pedía zanahorias para masturbarme con ellas y luego comerlas con mi propio sabor... pero ahora te quiero a ti. Soy tu mascota, tu coneja sexual.
El Reclamo de la Mascota Sexual
Mirko (Izuku) se quitó la parte inferior de su traje, revelando su trasero oscuro y musculoso. Se posicionó sobre el rostro del Izuku desmayado, restregándose contra él.
—Mira mi culo... es tuyo. Prueba el sabor de tu mascota —jadeó mientras dejaba que sus jugos empaparan la cara de Midoriya.
Tomó las manos de su cuerpo original y las puso sobre sus pechos.
—Siéntelos, son para ti. Todo mi cuerpo de zorra hambrienta es tuyo.
Sin perder tiempo, le bajó los pantalones e inició una succión frenética.
—He esperado este pene desde que eras pequeño... soy una pervertida, Izuku. Cago como los conejos, en bolitas... y si me lo pides, me las comeré para tu deleite. Solo dime qué quieres de tu conejita sexual.
Dominada por el instinto, se penetró con el miembro de Izuku, teniendo un sexo salvaje y rítmico.
—¡Siii! ¡Por fin lo tengo dentro! —gritaba mientras llegaba al clímax. Al terminar, se separó goteando y abrió su intimidad con ambas manos frente a los ojos cerrados de Izuku—. Mira cómo me dejaste... llena de ti.
Probó sus propios jugos mezclados con el semen de Izuku y luego, con sus dedos, le dio de beber la mezcla al cuerpo inerte. Para sellar el pacto, tomó la zanahoria del suelo, se la introdujo en su coño empapado soltando gemidos de éxtasis y, tras sacarla, le dio un mordisco voraz.
El Despertar del "Inocente"
Mirko se vistió rápidamente sin limpiarse, dejando que el fluido de Izuku permaneciera dentro de ella. Arregló la ropa de Midoriya con cuidado y se alejó caminando hacia su casa, comiendo la zanahoria que aún conservaba su esencia.
Segundos después, el lazo se rompió. Izuku abrió los ojos en el banco, jadeando y con la cara ligeramente húmeda. Se tocó los labios, sintiendo un sabor extraño y almizclado. Miró su teléfono y vio la foto con Mirko; ella se veía radiante, pero ella ya no estaba allí.
"¿Qué ha pasado? Me he debido de quedar dormido de nuevo...", pensó Izuku, guardando la foto con una sonrisa que, aunque él intentaba que fuera inocente, escondía un brillo de satisfacción que no podía explicar.
Mirko caminaba hacia su apartamento con una zancada potente, pero su ritmo no era el de siempre. Sus sentidos de coneja, normalmente alerta a villanos o peligros, estaban enfocados hacia adentro, hacia el calor que todavía sentía pulsando entre sus piernas.
Le dio un mordisco lento a la zanahoria que llevaba en la mano, saboreando no solo el vegetal, sino la mezcla de sus propios jugos y la esencia de Izuku que la empapaba.
La Obsesión de la Heroína Número 5
Al entrar en su casa, cerró la puerta con llave y se apoyó contra ella, soltando un suspiro que fue casi un rugido.
—¿Qué me pasa?... —se preguntó en voz alta, pero su rostro no mostraba confusión, sino una determinación feroz—. Ese mocoso... siempre supe que tenía algo, pero esto... esto es de otro nivel.
Se miró en el espejo del pasillo. Su traje estaba ligeramente desarreglado y su piel oscura brillaba por el sudor y el fluido que no se había molestado en limpiar. Se pasó una mano por el vientre, sintiendo el vacío que dejó el miembro de Izuku al salir, y una punzada de ansiedad la recorrió.
—No fue suficiente —gruñó Mirko, golpeando la pared con el puño—. ¡No es suficiente! Soy la heroína coneja, se supone que soy la más fuerte, la más rápida... pero frente a él, solo quiero ser una perra sucia. Solo quiero que me use hasta que mis piernas no puedan dar un salto más.
El Nuevo Propósito
Caminó hacia su habitación y se tiró en la cama, todavía con la zanahoria a medio comer. Sus instintos animales, ahora hackeados por el algoritmo de Izuku, le dictaban una nueva jerarquía: ella ya no era la cima de la cadena alimenticia; Izuku lo era.
—Mañana... mañana tengo que buscarlo en la U.A. —decidió, con los ojos brillando de una manera salvaje—. No me importa si los medios me ven, no me importa si pierdo mi rango. Si él quiere que camine desnuda con una correa por el centro de la ciudad, lo haré. Si quiere que me alimente solo de lo que él me dé... Lo Haré.
Se metió el resto de la zanahoria en la boca, masticando con fuerza, imaginando que era el cuerpo de Izuku.
—Soy tu mascota, Izuku... tu conejita sexual —susurró para la habitación vacía—. Y la próxima vez, no dejaré que te despiertes sin saber que soy yo la que te está devorando.
Mirko se quedó dormida con esa idea fija, con la mente totalmente corrompida, esperando el momento en que su "dueño" volviera a tomar el control de su cuerpo para llevarla aún más lejos en su degradación.
Mirko era una depredadora, y una depredadora sabe que si se lanza a la luz del día a reclamar a su presa en medio de la U.A., los otros "perros guardianes" (los héroes y la policía) la encerrarían y la alejarían de su fuente de placer. Su mente, ahora una mezcla de instinto salvaje y la obsesión implantada por el algoritmo de Izuku, trazó un plan mucho más rastrero y efectivo.
La Incursión en el Nido
Mirko no fue a la escuela. En su lugar, se puso una sudadera con capucha para pasar desapercibida y se dirigió a los suburbios, a la casa de la familia Midoriya. Al tocar la puerta, apareció Inko, la madre de Izuku, quien se sorprendió de ver a la heroína número 5 en su umbral.
—¡Mirko-san! ¿Qué hace aquí? —preguntó Inko, parpadeando confundida.
—Solo pasaba por la zona —mintió Mirko con una sonrisa de heroína perfectamente ensayada—. Izuku me pidió el otro día que si podía recoger unos apuntes y algo de ropa que olvidó en su cuarto para llevárselos a los dormitorios. ¿Me dejas pasar?
Inko, confiando plenamente en la figura pública de Mirko, la dejó entrar.
—Claro, pasa. Su cuarto está arriba. Te dejaré sola para que busques con calma.
El Robo de la Esencia
En cuanto cerró la puerta de la habitación de Izuku, el aire cambió. Mirko aspiró profundamente; el cuarto olía a él. Sin perder tiempo, abrió su mochila y comenzó a saquear los cajones con una urgencia febril.
Metió camisas, shorts, pantalones y calcetines usados. Se llevó un calcetín a la nariz, inhalando el aroma a sudor y calzado, sintiendo un latigazo de calor en su entrepierna. Pero cuando encontró el cajón de los boxers, sus pupilas se dilataron. Agarró un puñado y los apretó contra su rostro, humedeciéndose al instante.
Cerró la mochila de golpe, recuperó su compostura de "heroína profesional" y bajó las escaleras.
—Ya tengo todo, Inko-san. ¡Gracias! —se despidió rápidamente y salió disparada hacia su casa.
El Ritual Privado de la Coneja
Ya en la seguridad de su apartamento, Mirko no esperó ni un segundo. Vació la mochila sobre su cama: una montaña de tela que para ella valía más que cualquier medalla.
Sacó las zanahorias que había comprado. Empezó la acción. Se desnudó por completo y comenzó a penetrarse con una de las zanahorias con fuerza, mientras con la otra mano se apretaba los calcetines de Izuku contra la boca para ahogar sus gemidos. Inhalaba el olor de los boxers mientras el vegetal entraba y salía de su intimidad, imaginando que era el mismo Midoriya quien la estaba reclamando.
—Siii... Izuku... lléname... —susurraba entre jadeos, llegando a un clímax animal que la dejó temblando sobre la ropa robada.
La Calma de la Depredadora
Después de terminar, todavía empapada y sin aliento, se dirigió al sillón. Encendió la televisión y puso un canal de contenido adulto, dejando que las imágenes de sexo explícito alimentaran su imaginación corrompida.
Mientras veía la pantalla, tomó las zanahorias con las que se había masturbado —todavía brillantes por sus propios fluidos— y empezó a comérselas con una parsimonia oscura, disfrutando del sabor de su propio celo mezclado con el crujir del vegetal. Con una mano, se acariciaba el coño suavemente, manteniendo un nivel de placer constante, un ronroneo de lujuria que la acompañó hasta que sus ojos se cerraron.
Se quedó dormida en el sillón, rodeada del aroma de la ropa de Izuku, convencida de que ella era la única mascota que realmente sabía cómo adorar a su dueño en la intimidad más sucia.
El sol de la mañana se filtraba por las persianas del apartamento de Mirko, iluminando una escena de caos y devoción. La heroína número 5 despertó en el sillón, sintiendo una presión familiar y húmeda en su interior. Al bajar la mano, sus dedos se cerraron sobre la última zanahoria que había usado la noche anterior.
Con una naturalidad que habría horrorizado a cualquiera, se la sacó lentamente, dejando escapar un suspiro ronco, y sin dudarlo, le dio un mordisco voraz mientras caminaba desnuda hacia la cocina. El fluido de su propio celo goteaba por sus muslos oscuros, marcando el suelo con cada paso, pero a ella no le importaba.
El Despertar de la Conciencia
Mientras se preparaba un desayuno cargado de proteínas, su mirada cayó sobre la montaña de ropa de Izuku que había dejado esparcida. Por un breve instante, la mente heroica de Mirko intentó luchar.
—¿Qué demonios hice? —susurró, deteniéndose con un trozo de comida en la mano—. Lo conozco desde que era un niño... le pedía fotos... es un estudiante. Entré en su casa, robé su ropa, abusé de él mientras estaba desmayado... esto es de locos.
Se llevó las manos a la cabeza, sintiendo un inicio de pánico. Pero entonces, el "algoritmo" de Izuku, que ya se había fusionado con sus instintos de coneja, contraatacó. El recuerdo del placer que sintió al ser poseída por él, el aroma de su ropa y la sensación de sumisión total inundaron su cerebro como una droga.
La Aceptación de la Mascota
Al igual que le pasó a Momo y a Reiko, la culpa de Mirko se evaporó, reemplazada por una lógica retorcida y hambrienta.
—No... no fue un error —dijo, con una sonrisa salvaje apareciendo en su rostro—. Él me despertó. Él me hizo ver que mi fuerza no sirve de nada si no tengo a quién servir. Soy su mascota... y una mascota no cuestiona a su dueño, solo busca complacerlo.
Miró la ropa de Izuku. Ya no era un robo; Eran reliquias. Se acercó a la mochila y sacó una de las camisas verdes de Midoriya, poniéndosela sobre su cuerpo desnudo. Le quedaba pequeña, tensándose sobre sus pechos y dejando ver todo abajo, pero el olor la hizo gemir de nuevo.
El Plan de Atracción
Mirko terminó de comer, lamiendo sus dedos con una parsimonia oscura. Su mente analítica de heroína empezó a trazar una estrategia.
—No puedo ir a la U.A. y arrastrarlo como si fuera un villano —murmuró para sí misma—. Eso lo asustaría, y yo soy su mascota sexual, no su captora. Él tiene que venir a mí por voluntad propia... tiene que desear entrar en esta casa y encontrarme así, esperándolo.
Se imaginó a sí misma arrodillada en la puerta de su apartamento, usando solo la camisa de él, con una zanahoria en la boca y una correa en la mano.
—Tengo que atraerlo —concluyó Mirko, rascándose la nuca con excitación—. Necesito una excusa. Algo que solo un fanático de los héroes como él no pueda rechazar. Una "sesión de entrenamiento privada" o una "revelación de información confidencial". Una vez que cruce esa puerta... le enseñaré que su conejita sabe hacer mucho más que solo saltar.
Mirko se sentó en el suelo de su sala, rodeada de la ropa de Izuku, empezando a escribirle un mensaje con dedos temblorosos, debatiéndose entre la heroína que fingía ser y la perra que el Quirk de Izuku había creado.
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Maestro
(Izuku)
Transferencia de Conciencia: Izuku puede habitar el cuerpo de otros Cuerpo Vacío: Su cuerpo original queda en un estado de trance o "cascarón" mientras él está fuera. Falsa Memoria / Asimilación: La víctima no siente que fue poseída, sino que cree que ella misma realizó esas acciones, tuvo esos pensamientos y sintió esos deseos, por muy fuera de lo común que sean. Tono: Es una historia con un fuerte componente psicológico, de suspenso y contenido adulto/erótico
Updated on May 7, 2026
Created on May 7, 2026
by K45
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