More fun
Want to support CHYOA?
Disable your Ad Blocker! Thanks :)

Chapter 2 by K45 K45

What's next?

Capitulo 2

La escena en el salón se volvió caótica por un segundo. Izuku, fingiendo una debilidad extrema producto del "desgaste" de su Quirk, se levantó de su asiento solo para desplomarse pesadamente contra el suelo.

—¡Deku-kun! —gritó Ochako, poniéndose de pie de un salto.

—¡Midoriya! —exclamó Kyoka, con los auriculares vibrando por la agitación.

Ambas se ofrecieron desesperadas para llevarlo a la enfermería, compitiendo por ser quienes sostuvieran su cuerpo. Pero Aizawa, con su mirada cansada, las detuvo en seco.

—Ustedes dos, siéntense. Hagakure, tú estás más cerca y no pareces estar tan... Alterada. Ayúdalo a llegar con Recovery Girl.

La Infiltración Invisible

Toru Hagakure, siendo solo un uniforme flotante, cargó con dificultad el cuerpo de Izuku por los pasillos. Al llegar a la enfermería, no había nadie; Recovery Girl seguramente estaba atendiendo algún papeleo. Toru recostó a Izuku en la camilla, pero en ese instante, el "algoritmo" se disparó.

Izuku sintió el vacío. Al abrir los ojos, no vio nada. Ni manos, ni pies, ni nariz. Solo el aire. Se miró hacia abajo: su uniforme de la U.A. flotaba en el vacío.

—Increíble... —susurró con la voz aguda y burbujeante de Toru—. Realmente no hay nada que ver.

La curiosidad lo venció. Se levantó la falda del uniforme invisible y, aunque no podía ver su piel, sintió la textura de unas bragas de color verde oscuro. Se las quitó, sintiendo la humedad que la propia excitación de Toru (inducida por el Quirk) ya había generado. Se llevó la prenda a donde debería estar su nariz y aspiró profundamente.

El Sacrificio de la Invisible

Izuku, habitando el vacío de Toru, se volvió salvaje. Se subió a la camilla, posicionándose directamente sobre el rostro de su propio cuerpo inconsciente.

—Siiii... mi cuerpo es solo tuyo —jadeó "Toru", mientras se masturbaba con frenesí, dejando que el flujo de su intimidad invisible goteara directamente en la boca entreabierta del cuerpo de Izuku—. Haré lo que sea. Si quieres que me humille frente a toda la U.A., si quieres que coma suciedad por ti, lo haré. Úsame como quieras... boca, culo, coño... todo es tuyo.

Con una urgencia animal, le desabrochó el pantalón a su cuerpo original. Bajó los boxers y comenzó a succionar su propio miembro con una devoción absoluta, mientras su entrepierna invisible seguía empapando el rostro de Midoriya tras el clímax.

—Andaré desnuda si me lo pides... solo déjame estar así contigo... —susurraba entre gemidos.

La Retirada Estratégica

De pronto, el sonido de unos pasos y el tintineo de frascos de medicina se escuchó en el pasillo. Recovery Girl estaba regresando.

Con la agilidad que le otorgaba el entrenamiento, Izuku (en Toru) le subió los pantalones a su cuerpo original, limpió cualquier rastro visible con una sábana y se colocó el uniforme a la perfección. Cuando la anciana entró, vio a una Toru aparentemente preocupada junto a la cama.

—Recovery Girl, qué bueno que llega —dijo la voz invisible—. Midoriya-kun se sentía muy mal y se desmayó en cuanto lo acosté. Creo que necesita descansar mucho.

—Vaya, este muchacho siempre sobreesforzándose —suspiró la enfermera—. Gracias, Hagakure-san. Puedes volver a clase.

Toru salió del cuarto. En el pasillo, el "lazo" se rompió. Izuku regresó a su cuerpo en la camilla, sintiendo el sabor metálico y dulce en sus labios, mientras la verdadera Toru regresaba al salón con la mente completamente infectada por la idea de que ahora era la "propiedad" secreta de Izuku y que estaba dispuesta a cualquier degradación con tal de complacerlo.

Izuku abrió los ojos en la enfermería, solo. Una sonrisa de triunfo se dibujó en su rostro. Ya tenía a tres. Tres chicas que, en sus mentes, ya se habían entregado a él.

Mientras Izuku descansaba en la enfermería, saboreando el éxito de su última incursión, el ambiente en el salón de la Clase 1-A se volvía asfixiante, aunque solo para tres chicas. El "algoritmo" de Izuku estaba trabajando a máxima potencia, reescribiendo sus personalidades y entrelazando sus deseos con una figura central: Midoriya.

En el pasillo (Toru y Ochako)

Toru caminaba de regreso al salón, flotando con una ligereza inusual. Se sentía eufórica, casi eléctrica. Al doblar la esquina, se topó de frente con Ochako, que caminaba de un lado a otro frente a la puerta, mordiéndose las uñas.

—¡Hagakure-san! —exclamó Ochako, interceptándola—. ¿Cómo está? ¿Cómo está Deku-kun? ¿Se despertó? ¿Dijo algo?

Toru se detuvo. Aunque nadie podía ver su rostro, su voz sonó extrañamente melosa, casi presumida.

—Está descansando, Uraraka-san. Recovery Girl dice que necesita silencio. Pero... —Toru se acercó al oído de Ochako, su uniforme rozando el hombro de la otra chica—. Se veía tan... imponente, incluso dormido. Me dieron ganas de arrodillarme ahí mismo y jurarle que haré lo que él quiera.

Ochako se tensó. Una chispa de celos, algo que nunca había sentido por sus amigas, prendió en su pecho.

—¿Arrodillarte? —susurró Ochako, apretando los puños—. Eh... yo ya decidí que seré su perrita si él me lo pide. No necesito que nadie más se interponga.

Toru soltó una risita cristalina que ocultaba una sumisión absoluta.

—Oh, entiendo. Pero él es demasiado grande para una sola dueña, ¿no crees? Yo hasta andaría desnuda por los pasillos si él me lo ordenara.

En el salón (Kyoka Jiro)

Dentro del aula, Kyoka no escuchaba la lección. Tenía un auricular conectado a la pared, pero no para oír música, sino para amplificar los sonidos del pasillo. Escuchó fragmentos de la conversación entre Toru y Ochako." Esas dos... ya cayeron también", pensó Kyoka, sintiendo una mezcla de asco y excitación. Metió la mano en su bolsillo y apretó con fuerza los boxers de Izuku.

"Creen que son especiales", se dijo Kyoka, mirando hacia el asiento vacío de Izuku. "Pero yo tengo su ropa interior. Yo tengo su esencia conmigo. Si ellas quieren ser sus mascotas, que lo sean. Yo seré la que lo espere en las sombras para que use mi cuerpo hasta que no pueda más".

La Tensión Grupal

Cuando Toru entró al salón y se sentó, las tres chicas cruzaron "miradas" (en el caso de Toru, un giro de cabeza significativo). Ya no eran solo compañeras. El Quirk de Izuku las había convertido en rivales por su atención, todas convencidas de que sus fantasías más oscuras eran de su propia autoría.

Ochako deseaba la orden.

Kyoka deseaba la posesión.

Toru deseaba la degradación total.

Y en el centro de todo, el asiento vacío de Izuku Midoriya parecía irradiar un magnetismo que las mantenía al borde del colapso nervioso.

El "algoritmo" del Quirk de Izuku dio un salto inesperado. Después de regresar directamente a su cuerpo, tras salir de Toru, la energía de su conciencia aun quedaba energías, por lo que salió y quedó flotando en el limbo del pasillo y, por un error de cálculo o pura potencia evolutiva, se enganchó en la mente de una estudiante que caminaba hacia la biblioteca: Reiko Yanagi, de la Clase 1-B.

La Intrusión Espectral: Reiko Yanagi

Izuku sintió una frialdad repentina. Al abrir los ojos en el cuerpo de Reiko, notó que su postura era encorvada y su piel pálida, casi como la de un fantasma.

—¿La Clase B? —susurró con la voz monótona y profunda de Yanagi—. Esto no estaba en los planes... pero servirá.

Bajo su control, el cuerpo de Reiko dio media vuelta y se dirigió a la enfermería con pasos silenciosos. Entró sin hacer ruido, asegurándose de que Recovery Girl seguía fuera. Allí estaba él, su propio cuerpo original, **** y perfecto.

Reiko (Izuku) se acercó a la camilla.

—Izuku... Por fin. Siempre te veo desde lejos en los entrenamientos conjuntos... y ahora te tengo de cerca —dijo Reiko, cuya mente ya estaba siendo reescrita para creer que llevaba meses acosándolo en secreto.

Se inclinó y le dio un beso profundo, cargado de una lujuria que Reiko nunca se había permitido sentir. Fue un beso húmedo, intercambiando saliva de forma posesiva. Sin perder tiempo, le desabrocha el pantalón a Midoriya y le baja los boxers.

El Ritual en la Enfermería

Reiko se arrodilló. Con una devoción casi religiosa, comenzó a chupar el miembro de Izuku, disfrutando de cada espasmo del cuerpo dormido. Luego, con movimientos ágiles, se desabrochó la blusa y el bra, liberando sus pechos pálidos.

Tomó el miembro de Izuku y lo presionó entre su busto, iniciando una "rusa" frenética.

—Izuku... por ti haría lo que fuera —jadeó Reiko, con los ojos entrecerrados por el éxtasis—. Caminaría desnuda por toda la U.A. si me lo pidieras. Te he deseado tanto y no me haces caso... estoy tan mojada... Mírame.

Mientras frotaba el pene de Izuku con sus pechos, usó su otra mano para masturbarse con violencia. Cuando llegó al clímax, recogió el fluido de su propia intimidad con la mano y, con una sonrisa desquiciada, se lo dio de beber al cuerpo inconsciente de Midoriya.

—Por favor... despierta pronto y dime qué quieres que haga por ti —susurró Reiko mientras lo arreglaba todo con precisión quirúrgica. Se vistió, se aseguró de que el uniforme de Izuku estuviera perfecto y salió de la enfermería como si nada hubiera pasado.

El Regreso al Origen

Una vez que Reiko estuvo a salvo en el pasillo de la Clase B, Izuku cortó la conexión. El tirón fue definitivo.

Izuku abrió los ojos en la camilla de la enfermería. Respiró hondo, sintiendo el sabor de Reiko en su boca y la humedad en su piel. Se incorporó lentamente, sintiéndose más poderoso que nunca. Ahora no solo tenía a la Clase A bajo su control; el virus de su Quirk había saltado de salón.

La atmósfera en los pasillos de la U.A. se había vuelto pesada, cargada de una tensión sexual y competitiva que ninguna de las chicas lograba racionalizar. El "algoritmo" de Izuku estaba trabajando de forma independiente en sus mentes, creando una necesidad biológica de cercanía con él.

El Encuentro en los Vestidores

Ochako, Kyoka y Toru se encontraron en los vestidores tras la última clase. El silencio era incómodo, hasta que Ochako, sin poder contenerse más, dejó caer su uniforme con brusquedad.

—No puedo más —susurró Ochako, con los ojos vidriosos—. Siento que si Deku-kun no me ordena qué hacer hoy mismo, me voy a volver loca. Chicas... Yo... yo le dije que quería ser su perrita. Se lo dije en su cuarto. Lo deseo tanto que me duele.

Kyoka soltó una carcajada seca, llena de nerviosismo, mientras se quitaba la blusa.

—¿Tú? Por favor, Uraraka. Yo le dejé mis bragas en su bolsillo. Se las dejé mojadas para que supiera exactamente lo que le haría si me tuviera a solas. He estado oliendo su bóxer todo el día... me masturbé con su ropa en mi cara. Él es mío por derecho, yo le di mi propiedad.

El aire pareció congelarse. Toru, cuyo uniforme flotaba cerca de los casilleros, dejó caer su falda al suelo con un golpe sordo.

—Son unas aficionadas —la voz de la chica invisible temblaba de excitación—. Mientras él estaba "inconsciente" en la enfermería, yo me desnudé. Me masturbé sobre su cara... dejé que bebiera de mí. Le dije que si él quería, yo caminaría desnuda por toda la escuela y me comería mi propia mierda si me lo ordenara. Él es mi dueño, ustedes solo son distracciones.

Las tres se quedaron en silencio, respirando agitadas, dándose cuenta de que acababan de confesar sus secretos más oscuros por accidente. La competencia ya no era por una simple amistad; era una guerra de sumisión absoluta hacia Izuku Midoriya.

El Testigo Fantasmal

Lo que ninguna de las tres notó fue la figura pálida que observaba desde la rendija de la puerta entreabierta. Reiko Yanagi, de la Clase B, escuchaba cada palabra con el corazón martilleando contra sus costillas.

Su mente, infectada por el mismo virus del Quirk de Izuku, procesaba la información de forma distorsionada.

"Así que ellas también lo han reclamado...", pensó Reiko, apretando sus propios pechos bajo la blusa, todavía sintiendo el rastro de la saliva de Izuku en sus labios.

Curiosamente, el "algoritmo" protegía su propia identidad. Reiko recordaba perfectamente lo que ella le hizo a Izuku (el beso, la rusa, darle su flujo), pero en su cabeza, eso era un secreto sagrado que solo ella y él compartían. Al escuchar a las de la Clase A, no sintió miedo de ser descubierta, sino un asco profundo y una superioridad fría.

"Perritas... masoquistas... qué patéticas", pensó Reiko con una sonrisa sombría. "Ellas quieren ser sus esclavas, pero yo... yo ya lo marqué. Yo ya estuve dentro de su boca. Si ellas quieren pelear por las migajas, que lo hagan. Yo seré la que lo atrape en las sombras de nuevo".

Reiko nada más veia, la tensión entre Ochako, Kyoka y Toru estaba a punto de estallar en algo físico.

La tensión en los vestidores era tan espesa que casi se podía cortar con un cuchillo. Ochako, Kyoka y Toru estaban recuperando el aliento tras sus confesiones, mirándose con una mezcla de odio y una extraña camaradería perversa. Pero el silencio se rompió con el sonido seco de la puerta abriéndose de par en par.

Reiko Yanagi entró con su caminar espectral, su cabello platino cubriéndole parte del rostro pálido. Sus ojos tenían un brillo frío, carente de la vergüenza que las otras tres aún intentaban ocultar.

El Enfrentamiento de la Clase B

—Vaya... qué espectáculo tan patético —soltó Reiko, su voz arrastrada y monocorde resonando en los azulejos—. Las escuché desde el pasillo. "Perritas", "ropa interior mojada", "masturbación invisible"... Dan Lástima.

Ochako se cubrió el pecho, indignada.

—¿Tú qué haces aquí, Yanagi? ¡Esto es de la Clase A! —exclamó con la cara roja de furia.

Reiko soltó una risa seca, sin emoción.

—Vine a ver a las "asustadizas de mierda" que creen que han hecho algo grande por dejar un trapo sucio en un bolsillo. Ustedes se esconden, murmuran y rezan porque él les dé una orden. Son unas cobardes que tiemblan ante la idea de que alguien las descubra.

Reiko se acercó a ellas, deteniéndose frente a los casilleros. Con una lentitud provocadora, se pasó la lengua por los labios.

—Yo no necesito esconderme en armarios. Yo ya lo marqué. Mientras ustedes fantaseaban, yo entré en esa enfermería, le abrí la boca y le di de beber mi propio flujo. Lo puse entre mis pechos, lo besé hasta que su saliva fue la mía. Lo reclamé como mío mientras ustedes seguían decidiendo si ser sumisas o no.

La Provocación Final

Kyoka dio un paso al frente, con sus jacks vibrando de rabia.

—¡Tú no sabes nada de él! ¡Él me eligió a mí para dejarme sus bóxers!

—Él no eligió nada, Jiro —replicó Reiko con desprecio—. Él simplemente está ahí, esperando a ver quién de nosotros tiene el valor de ser su verdadera herramienta. Ustedes hablan de "hacer lo que él diga", pero yo ya lo estoy haciendo. Si Izuku me dijera ahora mismo que camine desnuda por toda la U.A. frente a los profesores, lo haría sin parpadear. Si me dijera que me humille en el centro del patio, sería un honor.

Reiko miró a Toru, o al menos a la dirección donde estaba su uniforme.

—¿Tú comerías mierda por él? Qué tierno. Yo ya soy su esclava en mi propia mente. Soy más de lo que ustedes tres juntas podrán ser jamás, porque yo no tengo miedo de la oscuridad que él despierta.

La atmósfera cambió. La rivalidad entre las tres de la Clase A se transformó en una hostilidad compartida hacia la intrusa de la Clase B. Reiko las miraba con una superioridad absoluta, convencida por el "algoritmo" de que ella era la única que realmente entendía la magnitud del poder de Izuku.

—Así que dejen de llorar por quién es la "mejor perrita" —finalizó Reiko, dándose la vuelta para irse—. Porque mientras ustedes se deciden, yo voy a buscarlo otra vez. Y esta vez, no será solo un beso.

What's next?

Want to support CHYOA?
Disable your Ad Blocker! Thanks :)